LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 1 - N. 15 - 1995 - Noviembre - I

Fuente: Koinonia, 1995, N. 3


El Asistente y las reuniones de la Fraternidad - Ben Brevoort OFMCap
1. Introducción
2. Reuniones del Consejo

EL ASISTENTE Y LAS REUNIONES DE LA FRATERNIDAD

Ben Brevoort OFMCap.

1. Introducción

El papel del Asistente espiritual o del Animador en las reuniones de la Fraternidad o del Consejo de la Fraternidad es importante y delicado. El Estatuto para la Asistencia espiritual y pastoral de la OFS dice: "-La asistencia es una valiosa ayuda, pero no es un substituto de la responsabilidad de los Ministros y de los Consejos seglares en la guía, coordinación y animación de las Fraternidades (Cf. Const 86,2)-" (Art. 5). En otras palabras, las reuniones de la Fraternidad o del Consejo serán guiadas por el Ministro y su Consejo seglar, con la ayuda valiosa del Asistente espiritual o del Animador.

El campo específico de la animación del Asistente o del Animador es espiritual: favorecer la comunión con la Iglesia, ser testigo de la espiritualidad franciscana, cooperar en la formación y alimentar la vida cristiana de la Fraternidad (cf. Estatuto 3). Sus intervenciones en las reuniones, tanto de la Fraternidad como del Consejo, deberán referirse principalmente a este campo específico. Esto requiere, naturalmente, una madurez espiritual: saber limitarse y dar paso a los responsables seglares en la coordinación y en la animación de la Fraternidad.

Dos son los extremos que hay que evitar en las reuniones: Por una parte, la tentación de guiar las reuniones en primera persona, especialmente si los responsables seglares se muestran débiles o poco formados. Por otra parte, la tentación de dejar hacer a la Fraternidad y limitar las propias intervenciones únicamente a los deberes de oficio, o peor, de desinteresarse por la propia Fraternidad.

El papel concreto del Asistente espiritual o del Animador será diferente según las diversas modalidades de las reuniones en las cuales toma parte: reuniones de Fraternidad o reuniones de Consejo, reuniones centradas en los aspectos espirituales, formativos, organizativos, recreativos, etc. También es cierto que el papel del Asistente espiritual o del Animador se inserta en el contexto de "-esta recíproca comunión vital, exigida por la pertenencia a la misma familia, aunque en formas diversas-" (Estatuto 1).

2. Reuniones del Consejo

"-Tanto el Asistente espiritual como el Animador o la Animadora ... son miembros del Consejo de la Fraternidad a la cual prestan su servicio, colaborando en la misma en todas las actividades (Cf. Const. 89,4) y participando en sus reuniones y trabajos, según el derecho propio de la OFS; ... deben actuar respetando las responsabilidades y el papel de los seglares, dándoles la prioridad en la guía, coordinación y animación de la Fraternidad (cf. Const. 86,2)-" (Estatuto 10).

La participación del Asistente espiritual o del Animador en las reuniones y en los trabajos del Consejo se articula de modo diverso según las exigencias y las situaciones concretas de la Fraternidad. El papel en las reuniones del Consejo será más articulado en una Fraternidad que se está formando o restaurando, que en una Fraternidad ya formada y activa a pleno ritmo.

También es cierto que en cada caso, el Asistente debe dar a los seglares "-la prioridad en la guía, coordinación y animación de la Fraternidad (Estatuto 10)-". Como papel principal queda siempre el espiritual de alimentar la vida cristiana y franciscana de la Fraternidad (cf. Estatuto 3).

Las reuniones del Consejo se centrarán en los diversos elementos de la vida de la Fraternidad: la vida franciscana y cristiana; las actividades apostólicas y caritativas; la formación inicial y permanente; la vida fraterna y los contactos entre los miembros. Los argumentos a tratar serán varios: preparación de las reuniones de la Fraternidad; programación y valoración de las actividades de la Fraternidad; valoración de los candidatos en vista a su admisión a la Orden o a la profesión; preparación del capítulo o de las reuniones especiales de la Fraternidad; sesiones de formación para los responsables, presentes y futuros, y para los miembros de la Fraternidad.

El papel del Asistente espiritual y del Animador en las reuniones del Consejo se limitará normalmente a una participación activa en el debate, proponiendo sugerencias originadas de su sensibilidad franciscana y religiosa.

Es importante preparar las reuniones del Consejo y tener un Orden del día claro. También el Asistente y el Animador deberán prepararse para ayudar a los Consejeros seglares con su visión espiritual sobre los argumentos a tratar. Un contacto previo entre el Ministro de la Fraternidad y el Asistente o el Animador servirá para ponerlo al corriente y ayudarlo a desarrollar mejor su papel durante las reuniones del Consejo.

Las reuniones del Consejo pueden estructurarse de forma diversa en función de los argumentos principales a tratar. Pero es importante seguir una estructura de base, admitiendo variaciones particulares. Un ejemplo de estructura puede ser el siguiente:

1. Oración inicial (Asistente)
2. Orden del día y modificaciones (Ministro)
3. Acta de la última reunión (Secretario)
4. Informes varios (Responsables)
5. Temas del Orden del día (Todos)
6. Reflexión espiritual (Asistente)
7. Conclusión (Ministro)

Esta estructura puede variar según las situaciones y los argumentos a tratar. La oración inicial (n. 1) se puede inspirar en la oración indicada en el Ritual para las reuniones de la Fraternidad (Segunda Parte, Cap. I), se puede limitar a una simple oración de apertura o completarse con una parte de la liturgia de las horas.

Los informes varios (n. 4), en una reunión que trata sobre la admisión de los candidatos a la profesión, consistirán en una valoración, por parte del responsable de la formación y del Asistente espiritual, de cada uno de los candidatos, seguida de un debate y una votación secreta (cf. Const 41,1).

En otros casos, los informes varios podrán ser constituidos por el recuento financiero hecho por el tesorero, o por informes sobre las distintas actividades apostólicas o caritativas de la Fraternidad, hechos por el respectivo responsable.

En una sesión de programación de las varias actividades de la Fraternidad, se podría prescindir de los informes para dar más espacio al trabajo de programación o de planificación de las actividades, previstas en el Orden del día.

La reflexión espiritual (n. 6) puede asumir formas diversas, puede ser muy breve, nada más que un momento de silencio, seguido de una oración final, puede ser más extensa, tomando la forma de una reflexión en profundidad sobre un aspecto de la espiritualidad franciscana o sobre un texto espiritual. La reflexión espiritual puede ser hecha solamente por el Asistente, bajo la forma de una conferencia o de una lectura seguida por una meditación. Puede también tomar la forma de una reflexión en común, según el esquema VVA (Ver, Valorar, Actuar, véase 4), con la aportación activa de todos los presentes.

La conclusión (n. 7) puede ser una simple fórmula pronunciada por el Ministro, o un momento para tomar decisiones, o para hacer la lista de las decisiones tomadas, o para establecer el día y el lugar de la próxima reunión del Consejo. Todo concluye como está previsto en el Ritual (Segunda Parte, Cap. I).

Para el buen funcionamiento de las reuniones del Consejo es necesario tener por una parte un Orden del día para tratar las cosas, y por otra parte una flexibilidad creativa en su aplicación. El Orden del día facilita la regularidad y la seriedad de las reuniones; la flexibilidad creativa en su aplicación da la posibilidad de confrontar los problemas de forma diversa y entrever nuevas soluciones para los mismos problemas.