Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 1 - N. 10 - 1995 - Agusto - II
Fuente: Koinonia, 1995, N. 2
Hno. Kevin Schindler-McGraw OFM Conv
Parte II
Varios aspectos de la vida y actividad de Antonio
"-Aquel que habla no sabe, y aquel que sabe no habla-"
Examinamos ahora varios aspectos de la vida y actividad de Antonio, que iluminarán particulares elementos de una espiritualidad franciscana responsable, específicamente para aquellos que asisten y animan la vida de la Orden Franciscano Seglar.
Frecuentemente tenemos la impresión que el ministerio de Antonio, conocido como un gran predicador, consistía principalmente en un abundante uso de palabras para comunicar la presencia y el amor de Dios. Sin embargo, sabemos que después de predicar, dedicaba muchas horas al confesionario, escuchando y aconsejando serenamente. Cuando miramos más allá de la superficie de la imagen popular de San Antonio, descubrimos un discípulo de Cristo y de Francisco que escucha más que habla. Es más el "-hombre de la Palabra-" que el "-hombre de muchas palabras-". Antonio quería plantar la semilla de la palabra y dejarla crecer y producir fruto. Comparte los sentimientos de Isaías, cuando describe la palabra de Dios: "-Como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven allá sin empapar la tierra, sin fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer, así la palabra que sale de mi boca no vuelve a mi sin resultado, sin haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo su misión-" (Is. 55,10-11).
Antonio es mucho más el "-hombre de la Palabra-" que el "-hombre de muchas palabras-".
El papa Pablo VI, hombre del Evangelio, describe a Antonio como un Santo muy cortés y gentil con la gente, que escucha atentamente, habla lo necesario y después calla. Es la descripción de una actitud contemplativa. Sabemos que Antonio no buscaba el púlpito o deseaba hacerse visible en la presencia del público. Siempre prefería y buscaba el silencio y la soledad creativa de una celda eremítica. Lo encontramos continuamente retornando de sus varias actividades hacia lugares como Alvernia, Monte Paolo, Campo Sampiero, para estar solo y entrar en el silencio de la oración contemplativa fundada en la escucha. Precisamente a causa de su fervor evangélico y de la luz que emanaba desde el "-horno-" de su celda, la gente continuamente lo llamaba y lo buscaba.
Aquí está indicada sutilmente una tensión difícil, también para nuestro tiempo y nuestras circunstancias. Es una tensión presente dentro de la Iglesia en general, en el ámbito de las relaciones entre eclesiásticos y laicos, y específicamente en el ámbito de las relaciones entre los frailes y los franciscanos seglares. Los documentos de la Iglesia la indican a sus propios responsables, así como los documentos que tratan de las varias responsabilidades de los líderes dentro de la Orden Franciscano Seglar, llamando la atención a todos los responsables a tener una actitud de mayor escucha y receptividad. Mientras se intenta ajustar los roles de ambos partes, frecuentemente se encuentra torpeza y vacilación, causado por el temor que surge de la incertidumbre de ser desplazados de algo que conocemos y por lo tanto resulta confortable. Además, en nuestro contexto específico se verifica una "-debilidad profesional-" como frailes y clericos, formados y acostumbrados a roles de liderazgo e iniciadores en tantos contextos. Antonio nos muestra otro estilo: maduro, humilde, receptivo, abierto y capaz de escuchar. Es un modo fundamentalmente contemplativo que abre el camino al abandono necesario para superar estas dificultades, y paso a paso llegar a la actitud justa y adecuada de un hermano y compañero verdaderamente espiritual.
Sufrimiento y paciencia compartida
Antonio inicia su relación con Dios y con su mundo franciscano como un hombre joven, impulsivo y impetuoso por naturaleza. Pero a través de este encuentro con Dios y a través de una profundización de su identidad franciscana, llega a ser un hombre de diálogo que siempre busca intercambiar y compartir con aquellos con quienes vive y por quienes ejerce su ministerio y su predicación.
Antonio no era un líder del tipo que se hace presente, actúa, habla y luego se va. Él ejerce el ministerio más bien viviendo profundamente lo que predica, allí, junto a la gente a la cual predica, con paciencia y sufrimiento compartido. Además, sus palabras y sus acciones son frecuentemente efectivas sólo luego de un largo arco de tiempo. Vivió junto a la gente, compartió las luchas de cada día. Escuchó sus pecados con paciencia y amor, y compartía su dolor. Y desde el interior de su experiencia de debilidad y de fracaso, produjo frutos de amor que perdona, a través de sus palabras de consejo y de reconciliación.
Una anécdota poco conocida, de Antonio predicando al tirano Ezzelino de Romano, muestra su paciencia, una paciencia necesaria para obtener resultados que se manifiesten sólo después de mucho tiempo o en situaciones donde nunca se llegará a ver los beneficios de los frutos producidos por la semilla que se ha plantado. Antonio vivió en el período de los grandes conflictos entre Guelfos y Ghibelinos, partidos papal e imperial, donde muchos buscaban riquezas personales. Ezzelino de Romano era conocido ya en su tiempo como el tirano de Verona. Era famoso por su crueldad y por su dureza de corazón respeto a la miseria humana. En una de las mayores batalles combatidas, el partido de Ezzelino con un golpe de mano capturó y llevó a la prisión a Ricardo de San Bonifacio, que era su propio cuñado por ambas partes, por razón de los matrimonios. Llevó a la prisión también muchos otros hijos de nobles familias y de sus compañeros. Estas familias se retiran a Padua para pedir ayuda a la ciudad y para hacer notar la necesidad de protección para toda la región. Antonio fue persuadido a hacerse cargo de una embajada a favor de aquellos que habían sido capturados y sufrían bajo la horrible mano de Ezzelino. Antonio asumió el encargo y se presentó simplemente con respeto, pero con persuasión delante del tirano. Ezzelino rechazó completamente sus súplicas, y Antonio volvió a Padua con los manos vacías. Esta historia es importante, particularmente dentro el contexto de las tantas leyendas y anécdotas sobre las impresionantes facultades y maravillosos milagros hechos por Antonio. En este anécdota, Antonio a los ojos del mundo fue un fracaso. El hecho representa un aspecto muy importante de su testimonio y es una corrección necesaria para una verdadera lectura y una apreciación plena de la aportación de Antonio para nuestras propias vidas cristianas y franciscanas. Los prisioneros fueron liberados solo el año siguiente y probablemente debido a otros muchos factores, como al mensaje de Antonio. Todavía, la figura de este "-hombre del Evangelio-" es un correctivo tremendo para la actitud presuntuosa y autogratificante que se manifiesta a veces en nuestro ministerio. Antonio se identifica con el dolor y la desesperación de los otros, y sufre el rechazo y la cólera por causa de la justicia. Es también consciente, desde el inicio de su misión, que probablemente esta misión está condenada al fracaso. Su paciencia, su silencio, su valentía a decir la verdad y su aceptación de la situación en la que se encuentra, confiando que es la palabra de Dios la que va a llevar a cabo su misión, con o sin él; estos gestos son los que nos desafían e instruyen para un ministerio verdaderamente humilde de asistencia espiritual y pastoral. Debemos rezar para recibir la serenidad interior necesaria para aceptar todo lo que no podemos cambiar. Debemos también rezar para recibir el coraje necesario para cambiar lo que sí podemos cambiar. Esto nos libraría de nuestras expectativas irreales e inapropiadas, que tan frecuentemente se manifiestan en nuestro trabajo con los franciscanos seglares y sus fraternidades, así como con los frailes que trabajan con ellos. Este no significa, por supuesto, dejar de lado el ideal o dejar de buscarlo junto con los otros. Indica simplemente el deseo de replantear nuestras iniciativas concretas y nuestras reacciones a los resultados. La serenidad y el coraje indicado más arriba es tan importante que debemos pedir a Dios la sabiduría necesaria para distinguir entre lo que podemos y lo que no podemos cambiar, de modo tal que podemos comprometernos con mayor atención.
Participación activa en la sociedad.
Antonio se hizo franciscano con la intención explícita de ser misionario. Irónicamente habiendo fracasado en su primer tentativo de serlo en el sentido más limitado, llegó a ser un verdadero misionario a través de sus contactos diarios. Fue firme en el trato con la heresia y habló fuertemente contra los males sociales de su tiempo, así como de las incongruencias y abusos que encontró dentro de la Orden y de la Iglesia. Amonestó a la responsabilidad con gran insistencia y al mismo tiempo con mucho respeto y sensibilidad. Fue particularmente sensible y amable con aquellos que son simples y pequeños. Aprendió a leer los signos de los tiempos, asumió la responsabilidad de responder a ellos concretamente, de modo efectivo y con insistencia, pero gentilmente llamó a los otros a la misma responsabilidad.
Para nosotros también aquí está indicado un equilibrio muy difícil. Por un lado tenemos que insistir en la verdad y en un modo de pensar y de vivir que sea consistente con esta verdad. Pero, por otro lado, tiempo tenemos que tratar a los hermanos, hermanas, instituciones, y a nosotros mismos con comprensión, paciencia, sensibilidad y amor. Un asistente de la Orden Franciscana Seglar debe ser considerado como un educador de consciencia en el sentido pleno y verdadero de un director espiritual o acompañante de la Fraternidad y de cada uno de sus miembros. Esto implica una relación personal intensa y una actitud de diálogo con cada uno de ellos.
La Iglesia, a través de la Regla y de las Constituciones de la Orden Franciscana Seglar, llama a los miembros a volver al carisma primitivo y auténtico, y a responsabilizarse siempre más de las necesidades de la familia, del trabajo, de la Iglesia y de la sociedad. El Asistente debe ser una de las figuras claves que insiste con gentileza y sensibilidad para que todos los miembros de la Orden Franciscana Seglar se sumerjan plenamente en ambas realidades: tanto en la realidad del Evangelio como en la situación actual de la Iglesia y de la sociedad. Nuestra actividad, nuestras palabras, todo nuestro ser, deben apoyar la coordinación de estas dos realidades, para que seamos instrumentos efectivos en el trabajo del Reino de Dios. Esta es la imagen del franciscano seglar, que, por decir de alguna manera, lleva como guía en una mano el libro del Evangelio y en la otra el periódico.
Iniciativas para el año centenario.
Obviamente, esta profundización interior y apreciación de la verdadera naturaleza de la figura de Antonio, así como sus implicaciones para nuestro ministerio de asistencia, deben caracterizar este año centenario para nosotros. Muchos importantes y ricos acontecimientos, con participación de estudiosos y responsables civiles y eclesiásticos son planificados para este año, sea en Padua sea en la zona de Lisboa, Coimbra. De hecho, si bien Antonio es conocido en el mundo como "-Antonio de Padua-", en Portugal lo conocen comúnmente y con orgullo como "-San Antonio de Lisboa-".
Seria útil conocer y divulgar las iniciativas importantes que tendrán lugar en nuestra propia área en ocasión de este año centenario. Sería muy oportuno colaborar con los líderes o los responsables de las varias ramas de la familia franciscana, para asegurar que tendrán lugar iniciativas dignas (conferencias, lecturas, retiros, etc.) organizadas localmente. El objetivo sería apoyar y difundir un conocimiento más profundo de la importancia de este Santo para nuestro tiempo, para nuestra vida de fraternidad y para las Fraternidades de la Orden Franciscana Seglar. Nos corresponde hacer notar el significado más profundo de este tiempo de la reflexión, tanto para los frailes como para los seglares, sobre este gran modelo franciscano y cosechar sus frutos.
Sería bueno recoger un elenco de fuentes responsables, apropiadas y adecuadas para cada contexto cultural, respecto de la vida de San Antonio. Y luego comunicarla a los miembros de la familia franciscana de la propia área.
A través de nuestras iniciativas en este "-año de gracia-", quiera Dios se realice el deseo expresado por el Santo Padre para el entero pueblo de Dios: "-La celebración del centenario va a mostrar sus frutos para la Iglesia cuando suscita una invocación común a San Antonio, y estimula a los cristianos de nuestro tiempo, a través de su ejemplo y por su intercesión, a realizar las más altos y las más nobles tareas de la fe y de la santidad-".
SAN ANTONIO Liturgia de las horas - Preces
En sus origines, como en su reciente renovación, la liturgia de las horas es claramente pensada como una oración regular para la santificación del ciclo diario de la vida cristiana por parte de todos los fieles. Afortunadamente cada vez son más los franciscanos seglares que responden a esta invitación de la Iglesia, incorporando varios elementos de la liturgia de las horas en su propia vida de oración. Para enriquecer las dos horas principales del ciclo, durante este año centenario de San Antonio, ofrecemos las siguientes preces o intercesiones que podrían ser usados con las preces que ya encontramos en la oración de laúdes y de vísperas.
Octavo centenario del nacimiento de San Antonio 1195 - 1995 15 de febrero - 8 de diciembre de 1995.
Intercesiones para las laúdes
Domingo Nos llamas a seguirte por la vía estrecha
de una vida evangélica radical;
Antonio de Padua sea nuestro modelo de amor total por ti.
Lunes Has inspirado al joven Antonio para elegir la forma
de vida de Francisco de Asís;
abre el corazón de muchos jóvenes para que tu palabra
oriente su vida.
Martes Dios, hecho palabra para habitar entre
nosotros;
enséñanos, cómo Antonio, a proclamar a todos
que Jesús es hermano y Salvador.
Miércoles Tu sólo eres santo y revelas tu
omnipotencia en el rostro y en las obras de tu siervo
Antonio;
continua a obrar en nosotros los prodigios de tu misericordia.
Jueves Tu nombre es amor, misericordia, escucha y
comunión;
ayúdanos a hacer eficaz memoria de San Antonio, prefiriendo
en nuestra vida a los pobres y a los emarginados.
Viernes La cruz de Jesús es la nueva alianza de
unidad y de amor por toda la humanidad;
manda operadores de paz que según el ejemplo de san Antonio,
detengan el brazo del violento y promueven la
reconciliación.
Sábado Has respondido siempre a las invocaciones y
a los deseos de tu pueblo, superando toda vacilación;
ayuda aquellos que recurren al Santo de Padua para que encuentren
en la fe y en la oración la certeza de tu Paternidad.
Preces para las Vísperas
Domingo La sangre de los mártires ha abierto
horizontes nuevos en la vida de san Antonio;
la apertura misionera sea siempre una dimensión fuerte de la
familia franciscana.
Lunes El amor hacia ti y la solicitud por la Iglesia ha
hecho de Antonio un apóstol incansable del Evangelio;
la fe en la potencia de la palabra que salva, sostenga los
creyentes en el camino de la nueva evangelización.
Martes La preocupación por los pobres empujaba al
Santo de Padua a hacerse embajador de paz y de justicia;
confirma la vocación de la familia franciscana en la
promoción de la solidaridad entre los pueblos y en la
distribución justa de los recursos de la tierra.
Miércoles El fuego de tu espíritu hizo
fuerte a Antonio de Padua en la lucha contra el mal y el
pecado
haz que los discípulos del Evangelio no se descorazonen de
frente a los fracasos y las derrotas momentáneos.
Jueves Las criaturas colaboraban con San Antonio a la
manifestación del Reino de Dios entre nosotros;
que cada una de nuestras acciones contribuya a hacer que Cristo tu
hijo llege a ser el corazón del mundo.
Viernes La memoria de San Antonio está viva en el
pueblo de Dios;
la vocación a la santidad ilumine nuestras jornadas y cada
una de nuestras opciones dé gloria al Padre que está
en los cielos.
Sábado Has escuchado el deseo del corazón
de San Antonio de ver ya desde este tierra tu rostro;
manifiesta tu luz a todos aquellos que te buscan y confían
en ti.