LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS

Volumen: 1 - N. 9 - 1995 - Agusto - I

Fuente: Koinonia, 1995, N. 2


San Antonio - Hno. Kevin Schindler-McGraw OFM Conv
La importancia de la celebración
El verdadero Antonio

SAN ANTONIO: CONTRIBUCIONES PARA UNA ASISTENCIA ESPIRITUAL Y PASTORAL RESPONSABLE DE LA ORDEN FRANCISCANO SEGLAR EN EL OCTAVO CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Hno. Kevin Schindler-McGraw OFM Conv

Esta celebración del año centenario llega en un contexto de otros varios centenarios franciscanos relativamente recientes. Durante los últimos diez años hemos celebrado el octavo centenario del nacimiento del mismo San Francisco, y justo el año pasado hemos concluido las celebraciones que recordaban a otra gran fundadora dentro de la familia franciscana, Clara de Asís. Puede parecer poco afortunado que este año dedicado a San Antonio, una de las figuras más ejemplares de la primera generación franciscana, siga tan de cerca a los otros centenarios, corriendo el riesgo de diluirse o perderse en la sombra de las precedentes celebraciones. Pero si lo vemos desde la perspectiva justa, la posición de este año celebrativo tan próximo a los otros centenarios, parece oportuno. Porque, de hecho, sólo dentro del contexto de la experiencia de Francisco y de sus primeros frailes, sin olvidar por supuesto la primitiva experiencia de Clara y de sus hermanas, es el lugar ideal desde el que se puede alcanzar una adecuada y completa comprensión de la importancia de la figura de Antonio para su propio tiempo y para nosotros.

La importancia de la celebración

Tanto la Iglesia como la familia Franciscana han indicado claramente la importancia que tiene este año de celebración, su verdadero contexto y sus perspectivas. Al inicio del año pasado, el delegado pontificio para la basílica del Santo en Padua y el Ministro provincial OFMConv de la provincia Patavina, han escrito una carta conjunta anunciando la celebración del año centenario. Esta carta fue seguida por otra, el 13 de Junio, de su Santidad Juan Pablo II, dirigida a la Unión de los Ministros Generales Franciscanos, motivada por el octava centenario del nacimiento de San Antonio de Padua. En este mensaje el Papa indicaba la importancia de este año celebrativo. "-Deseo sinceramente que este celebración del centenario en honor de San Antonio, haga que la Iglesia entera conozca siempre mejor el testimonio, el mensaje, la sabiduría y el celo misionero de este gran discípulo de Cristo y del poverello de Asís-" (N. 5). La estima que el Papa tiene por este Santo de la Iglesia quedó patente hace más de una década, cuando visitó la basílica de Padua, el 12 de septiembre de 1982. En aquella ocasión, el Pontífice proclamó: "-En la entera esfera de su existencia terrenal, Antonio fue un hombre del Evangelio. Y si nosotros lo honramos como tal, es porque creemos que el espíritu del mismo Señor ha hecho su morada en el con una especial efusión, enriqueciéndolo con sus dones maravillosos y conduciéndolo desde adentro a llevar a cabo una actividad que en vez de disminuir con el pasar del tiempo, continua vigorosa y providencial hasta nuestros días. ... Es difícil encontrar una ciudad o un pueblo en todo el mundo católico que no tenga como mínimo un altar o un imagen del Santo-". Más tarde los Ministros Generales de la Familia Franciscana publicaron otra, con la misma fecha, titulada: Antonio, hombre evangélico.

El tema indicado para las celebraciones en Padua, punto focal de la reflexión sobre el Santo, es: Antonio, Evangelio y caridad. Por su parte, la Conferencia Episcopal Italiana, ha indicado como tema: Antonio, evangelización y testimonio de caridad.

En este año dedicado a San Antonio, no será tarea fácil presentarlo y conmemorarlo de modo responsable y fiel, pues en el mundo no-católico y en el no-cristiano, incluso entre los mismos católicos, San Antonio es más conocido que el mismo San Francisco. Pero, esta familiaridad y fama es principalmente debida a su reputación de Santo que puede encontrar los objetos perdidos o que provee el pan para los pobres. Las otras pocas cosas que se suelen recordar de él, están tomadas de las coloradas leyendas relativas a su vida y actividad. Estas leyendas raramente se relacionan con el nivel profundo de su historia real y de sus escritos verdaderos. Conocemos sus sermones, que pueden ser considerados más que homilías, verdaderos tratados de teología de la predicación.

El verdadero Antonio

En una reciente conferencia, un estudioso franciscano alemán, ha dicho: "-No encontramos al verdadero Antonio en los libros (la literatura comúnmente accesible). En estas fuentes, la imagen de Antonio, que se nos presenta está basada en las tradiciones populares y en los relatos acerca de él, no en su verdadera historia o en el contenido de su predicación-". Uno de los objetivos principales de este año celebrativo es redescubrir el verdadero Antonio, y presentar su rica imagen a la misma familia franciscana, a la Iglesia y al mundo, como un modelo y un guía resplandeciente.

Una concreta indicación de este cambio histórico, alejándose del verdadero Antonio, se ve en la iconografía del Santo. La primitiva iconografía lo representa constantemente con el libro de los Evangelios en sus manos. Solo más tarde este símbolo, que probablemente identificaba su propio carácter, fue reemplazado por el lirio o por el niño Jesús llevado en sus manos. La centralidad de la clara orientación evangélica de San Antonio, fue indicada explícitamente por el Papa Gregorio IX, su contemporáneo, que le otorgó los títulos de "-doctor de la Iglesia-", "-arca del testamento-", "-compendio de las sagradas escrituras-". En su carta, los Ministros Generales de la familia franciscana han escrito: "-(San Antonio ha sido) un hombre, llamado no solamente a anunciar, explicar y proponer el Evangelio, sino que aún más a vivirlo y a tomarlo como medida de su propia vida en el estilo de la más pura espiritualidad franciscana-" (N. 1).

Esta auténtica visión de Antonio y la centralidad del Evangelio en su vida lo colocan en el corazón de la tradición franciscana. Conocemos la importancia que la realidad vivida desde el Evangelio tenía para el mismo Francisco. Esta "-verdad-" acerca de Antonio lo coloca en el centro de la vocación franciscana, compartida por los franciscanos seglares en todo el mundo. El numero 4 de la regla de la Orden Franciscana Seglar indica claramente: "-La Regla y vida de los Franciscanos seglares es esta: guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís. ... Los Franciscanos Seglares dedíquense asiduamente a la lectura del Evangelio, pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio-".

Este pasaje de la Regla se ha comentado en muchas artículos, lecturas, conferencias y relaciones dentro de la Orden Franciscano Seglar en los casi ya veinte años desde la aprobación de la Regla. Pero obviamente la realización completa de esta propuesta principal exige aún mucho trabajo. Antonio, "-el hombre evangélico-", llamado así por los Papas Pío XII y Juan Pablo II, puede ser el instrumento más efectivo para la profundización y la continua encarnación de esta propuesta. Las Constituciones Generales de la OFS desarrollan esta propuesta de la Regla. Donde hablan de la responsabilidad de la Fraternidad para el programa de formación permanente, dan indicaciones más específicas y concretas. Este artículo (Const. 44.2) indica que el Franciscano Seglar debe: 1. escuchar y meditar la palabra de Dios; 2. reflexionar sobre los acontecimientos de la Iglesia y de la sociedad, iluminados por la fe y ayudados por el magisterio de la Iglesia; y en consecuencia, 3. tomar posturas coherentes con el Evangelio. El artículo indica que este inmersión dentro del Evangelio del Señor, Palabra de Dios, profundizará y dará vida a su propia vocación franciscana. Encontramos aquí por tanto una indicación específica por parte de la Iglesia a los consejos de las Fraternidades de la OFS, junto con todos los que ocupan cargos de responsabilidad para la asistencia espiritual y pastoral de sus miembros, que subraya la centralidad de este elemento evangélico. ¿Por qué no mirar así a Antonio, "-hombre evangélico-", para recibir inspiración y dirección en este cometido?

No obstante que Antonio nunca trata directamente de Francisco en sus escritos, el testimonio que nos dan las acciones de su vida, así como el contenido de sus escritos, indican la gran estima y reverencia que él tenía por la persona y la enseñanza de Francisco, y demuestran claramente que las principales líneas de una auténtica espiritualidad franciscana están encarnadas en Antonio. Ha sido recordado que no obstante Antonio tuviese una participación periférica al capitulo de las esteras de 1221, esta participación y la presencia de Francisco lo impresionaron grandemente. Uno de lo primeros biógrafos de Antonio relata que los dos santos se encontraron durante el capitulo "-con los ojos-" y que Antonio nunca olvido esa mirada. Es decir, la "-recordó-", la encarnó en su vida y la hizo revivir siempre dentro de él. Así como Francisco, también Antonio se esfuerzo siempre en compartir su vida y su espíritu con los pobres. Predicó y enseñó la teología de la Iglesia fielmente a los frailes y a todos los fieles. La persona y el contenido del carisma de San Francisco están más vivos y integrados dentro de la enseñanza de Antonio, que no explícitamente recordados o mencionados. Así en sí mismo, y siendo como era, Antonio manifiesta muchos elementos específicos de una genuina espiritualidad franciscana, elementos que pueden iluminarnos de modo particular en el servicio de asistencia madura y equilibrada a la Orden Franciscana Seglar.