A LOS HERMANOS PARTICIPANTES EN EL
CAPITULO DE LAS ESTERAS
Asís, 16 de marzo de 2009
Queridos hermanos:
Hoy más, que nunca, en nombre de la entera O.F.S. y de la JUFRA deseo que:
¡El Seños os dé Paz!
Cuando elegí este día de acuerdo con los organizadores, no me había fijado en que hoy celebra la Iglesia a San Benito José Labre. Peregrino, cordígero de la Tercera Orden (1748‑1783). Es para mí una bella coincidencia, porque Benito José vivió, no en la soledad del claustro, más la soledad de los “caminos de Dios” haciendo y testimoniando el bien con su propia vida.
Toda familia, prepara, convoca, participa y comparte la alegría de las celebraciones que la permiten reconocerse para acrecentar su identidad y su unidad. Ahora tenemos uno de estos motivos que refuerzan las relaciones de nuestra Familia y que nos llenan de regocijo y esperanza. Nosotros nos sentimos felices, de representar a la OFS y a la JUFRA en vuestro Capítulo y agradecemos profundamente la invitación a participar en el mismo.
Habéis visto el video que os hemos presentado, donde está la OFS: en 110 países del mundo. Cuantos somos: 431.000 miembros y en torno a 49.000 jóvenes franciscanos. Esto quiere decir que en los últimos años se está desarrollando rápidamente y esto requiere creatividad, esfuerzo y claridad en los objetivos, para que estas nuevas realidades emprendan su camino según el perfil delineado por la Regla.
Os hemos ofrecido alguno de los muchísimo ejemplos que os podríamos mostrar sobre su actividad apostólica, su presencia y compromiso en la Iglesia y en la sociedad, (incluida la política), el sentido y ejercicio concreto de la misión OFS, llevada a cabo por jóvenes familias.
Nuestra historia, como la vuestra, es compleja. La unidad estructural de la OFS tiene apenas 30 años. En este tiempo nos hemos tenido que esforzar en una tarea de reunificación y para conferirle solidez, así como un fuerte sentido de su identidad y su pertenencia, tras 5 siglos de fragmentación. Nuestra realidad, no es solo compleja, también variada y por tanto muy rica en si diversidad.
Estamos redescubriendo, verdaderamente, quienes somos, hoy. La riqueza de nuestra vocación: La dimensión plena de nuestra misión. La belleza de nuestro común carisma. Estamos tomando conciencia, cada vez más, de ser llamados, como vosotros, para una tarea formidable, en comunión vital recíproca con todos vosotros.
Por eso, me gustaría explicaros como sentimos los miembros de la OFS nuestra pertenencia a la Familia Franciscana y cómo sentimos la misión de ésta, hoy.
Nuestra Regla, aprobada por Pablo VI, se abre con una bellísima y fuerte afirmación:
“Entre las familias espirituales, suscitadas por el Espíritu Santo en la Iglesia, la familia Franciscana comprende a todos aquellos miembros del Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, que se sienten llamados al seguimiento de Cristo, tras las huellas de San Francisco de Asís. En maneras y formas diversas, pero en recíproca comunión vital, todos ellos se proponen hacer presente el carisma del común Seráfico Padre, en la vida y en la misión de la Iglesia”
Nuestra Regla, (que os pertenece en cierto modo también a vosotros) define la Familia Franciscana y las relaciones vitales que nos unen, ofreciendo una descripción precisa de nuestra realidad familiar, de comunión y corporeidad vital.
Dios esbozó por medio de Francisco tres órdenes para un solo proyecto: la misión apostólica de restaurar su Casa-Iglesia. En la ordenación de las tres órdenes S. Francisco se dejó guiar sencilla y únicamente por el Espíritu del Señor. Y acogió esta realidad a medida que le florecía entre las manos, sin ningún proyecto preestablecido.
Las tres Órdenes, es necesario recordarlo, se encuentran, por tanto, en un mismo plano de dignidad y deben reconocerse interdependientes espiritualmente y necesitadas de recíproca ayuda. Sabemos que S. Francisco dio a sus tres órdenes una sola Regla: una observancia más perfecta del Evangelio, de acuerdo con su propia condición de vida. Debemos redescubrirnos.
Las tres Órdenes generadas por Francisco son, por tanto, herederas de su misión y de su carisma para cumplirlos. Y la razón de ser de su Familia espiritual se encuentra en esta misión, que necesita la acción conjunta de los religiosos de la Primera Orden, de los “Penitentes” de la Tercera Orden (secular y regular) y de la inmolación contemplativa de nuestras hermanas de la Segunda Orden. Solamente unidos podremos realizar la obra maravillosa que Dios encomendó a Francisco.
Existimos, pues, como miembros de un solo cuerpo. No podemos vivir desunidos. Nuestra vida se vería disminuida y nuestra misión por la Iglesia y en la Iglesia de Cristo se vería comprometida.
Pero yo quería hablaros de la OFS, hoy, de su realidad, de sus esperanzas y de sus sueños.
La OFS, hoy, está inmersa en un enorme esfuerzo de formación integral, permanente y personalizada, enfocada al conocimiento de la propia identidad, al sentido de pertenencia, a su secularidad que es uno de los elementos constitutivo y diferenciador de nuestra vocación franciscana. Somos muy conscientes de que en la formación la OFS se juega su futuro.
Los Franciscanos seglares en todo el mundo se están esforzando en construir:
- una Fraternidad franciscana con una identidad clara y precisa, para ayudar a sus miembros a abolir cualquier barrera y separación entre espiritualidad y vida y responsabilidades cotidianas;
- una Fraternidad más comprometida donde sople el espíritu del Vaticano II y de la Regla paulina, donde sea posible vivir auténticas experiencias de Iglesia;
- una Fraternidad inserta vitalmente en la Familia Franciscana, experimentando en ella la comunión y la reciprocidad vital, en igualdad de dignidad con sus otros miembros;
- una Fraternidad que sea al mismo tiempo escuela de perfección cristiana y de compromiso social y ciudadano.
No puedo dejar de aprovechar esta oportunidad, en la que estáis reunidos tantos Superiores mayores de vuestras respectivas ordenes, para agradeceros el servicio de la cura pastoral y de la Asistencia espiritual a las Fraternidades locales de la OFS erigidas en el ámbito de vuestras jurisdicciones. Permitidme deciros que la prestación del cuidado pastoral y la Asistencia espiritual OFS, más que de la norma jurídica, debe brotar del amor y de la fidelidad a la propia vocación y del deseo de comunicarla, respetando la naturaleza de la Fraternidad secular y dando prioridad al testimonio de vida franciscana y a un modo especial de acompañamiento fraterno.
La Asistencia a la OFS y a la JUFRA, hoy, comporta un servicio fraterno al cual estáis llamados: ayudar a los franciscanos seglares, estando cercano a cada Fraternidad local erigida en vuestra jurisdicción, a ser en la Iglesia y en la sociedad, personas que viven apasionadamente la propia fe, con los valores y las actitudes de Francisco. Pero, evidentemente, nadie puede dar lo que no tiene. Y también la OFS sueña. Y sueña con iglesias y parroquias confiadas a vosotros, que sean auténticamente franciscanas, donde se vivan y se comuniquen los valores y las exigencias de la propia vocación y del propio carisma.
Como os he dicho, la OFS está inmersa en un esfuerzo formativo, en el que necesita ser sostenida con convicción y necesita que sus Asistentes espirituales colaboren activamente, sobre todo en el camino de formación emprendido, a fin de que nuestras fraternidades sean creíbles y coherentes con su vocación. La OFS y la JUFRA tienen necesidad de Asistentes espirituales que la ayuden a comprender que tiene una misión que cumplir. Asistentes que sientan que ayudar a los jóvenes y adultos de hoy a descubrir el verdadero sentido de la vida, es una tarea maravillosa. Ayudad a mis hermanos y hermanas que se esfuerzan en ser personas de fe, coherentes y ejemplares en sus vidas y valientes en sus opciones. Ayudadnos a ser “testigos”.
No podemos olvidar la diversidad de condiciones de vida de nuestras fraternidades en tantas partes del mundo: África, América Central, Paraguay, Sri Lanka, Pakistán, India, Bielorrusia..... Algunas de ellas viven en una carencia absoluta, de todo bien material, pero viven seriamente su fe y su vocación cristiana y franciscana, don espiritual al que todos debíamos aspirar.
En esa pobreza material absoluta, yo he conocido formadores que me han conmocionado por la belleza de su compromiso y la autoridad moral e incluso los conocimientos básicos que imparten a sus hermanos/as formandos. ¿Se puede sostener que en esa pobreza, que Francisco eligió para sí, no se puede ser franciscano, hoy? ¿Qué sin una formación académica exhaustiva no se puede vivir la perfección de la caridad y el espíritu de “La Carta de Francisco a todos los fieles...?
El nuevo curso de la OFS, en los últimos decenios, incluso antes del Vaticano II, ha recibido un generoso y esencial impulso profético, por parte de muchos religiosos. La memoria de tantos Ministros Generales y Asistentes nos acompaña y sus nombres son recordados por nosotros como una bendición y con suma gratitud. Mucho de lo que hoy somos se lo debemos tanto a ellos como a unos esforzados “terciarios”, que con amor indecible por la Familia Franciscana y por la Tercera Orden, con empeño profético admirable, lograron perseverar en su proyecto, a pesar de las numerosas dificultades y los prejuicios (algunos hoy perduran) supieron dar fuerza y sustancia al renacimiento de la Orden Franciscana Seglar.
Dejadme deciros con sentida sencillez y satisfacción, que en todos estos hechos, la OFS ha cumplido, quizá sin darse cuenta, una misión especial e insustituible: hemos sido eficaces catalizadores de fraternidad y unidad en nuestra Familia. Gracias a las exigencias del ejercicio colegiado del cuidado pastoral y la Asistencia espiritual, hemos provocado ocasiones de encuentro, de diálogo y de conocimiento fraterno, no solo entre nosotros, también y especialmente entre vosotrosqueridos hermanos y hermanas de la Primera Orden y de la TOR, porque al compartir responsabilidades respecto a nosotros, habéis dado cuerpo a las Conferencias de Asistentes, verdaderos cenáculos de fraternidad y afecto compartido, experiencias de familia, anticipación de una comunión vital más amplia y fecunda. Yo misma he sido testigo recientemente, de la primera reunión de todos los Superiores Mayores de un País Europeo, con ocasión de la Visita Fraterna y pastoral efectuada a la OFS, en la que los Visitadores deben encontrar a los responsables del ejercicio del “Altius Moderamen”.
Hermanos, permitidme pediros que seáis de verdad aquello que esperamos y necesitamos de vosotros: No solo garantes de la Asistencia espiritual, sino también hermanos, compañeros de camino, que caminan a nuestro lado, ni un poco más adelante, ni un poco más atrás. Acompañantes y co-educadores en el crecimiento integral de nuestra vocación y en el ejercicio de la misión a la que somos llamados, en el pasaje ágil y sincero “del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio” (R.4). Tenemos necesidad que estéis convencidos y tengáis una visión clara y actualizada de la OFS y de la JUFRA y de su lugar en la Iglesia y en nuestra Familia.
Un signo de esta madurez de familia, sería ver cristalizado el proyecto lanzado con la moción de nuestro Capitulo General de 2008: Que en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, todos los jóvenes de nuestra Familia se organicen para presentarse juntos ante la Iglesia, ante el Santo Padre. Evidentemente habrán momentos formativos concretos para cada uno, pero también puede haberlos para formarnos como Familia joven.
Esta gracia de los origines que celebramos es la piedra angular sobre la que se apoya todo el edificio de nuestra Familia. Aprovechémoslo. Estemos vigilantes para no perder esta oportunidad histórica para recuperar la significación de la Familia de Francisco de Asís. Tenemos que remover las aguas y espabilarnos, porque hay mucho letargo y desidia en nuestra familia.
Y este el memorial que celebramos: la gracia de un carisma especial que concierne a Francisco, y en él, toda una Familia por un proyecto eclesial a todo vivir.
Gracias y que el Señor os bendiga, nos bendiga, y nos llene de gracia, madurez y valentía, para recuperar la gracia de la conversión a nuestros orígenes.
Asís, 16 de abril de 2009
Encarnación del Pozo
Ministra General OFS
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