EL INICIO DEL CARISMA

fra Marco Tasca, OFM Conv.

 

 

 

 

INTRODUCCION

           

            Queridos hermanos y hermanas, estoy verdaderamente contento de estar con ustedes y poder participar en este vuestro 12 Capítulo General.

Les traigo el saludo de mis hermanos los Ministros Generales de la Primera Orden.

Saludo con fraternidad y afecto a la Ministra General Encarnación del Pozo (España) y a los componentes de la Presidencia Internacional.

Un abrazo fraterno y agradecimiento a los Asistentes Generales:  Fr. Amando Trujillo-Cano, TO; Fr. Irudaya Samy, OFMCap;Fr. Ivan Matic, OFM y Fr. Martín Pablo Bitzer, OFMConv.

Saludo a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas pertenecientes a la familia franciscana, ¡el Señor les de su paz! Y en su nombre saludo a los cerca de 430.000 franciscanos seglares profesos esparcidos en mas de 100 países en el mundo y los 50.000 inscritos en la Juventud Franciscana.

En este tiempo nosotros nos sentimos llamados a ofrecer, una y otra vez, a los hermanos y hermanas de nuestro tiempo el saludo de paz que el Señor reveló a san Francisco.

 

Para hablar del INICIO DEL CARISMA, me parece bien seguir aquello que puede ser (ya que no se puede medir) el itinerario espiritual de Francisco, o sea la experiencia existencial de la obra de Dios en su vida, vida según el Espíritu, que me parece tiene tres grandes momentos entre los que se encuentran:

 

1. La conversión,

 

2. La vida evangélica,

 

3. y la configuración con el Cristo Pascual. 

 

1. CONVERSION:  CAMINO DE PENITENCIA

 

Al final de su vida Francisco recuerda vivamente los inicios de su proceso personal como un momento muy importante:

 

“ El Señor dio de esta manera, a mí el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia; en efecto, como estaba en pecado, me parecía muy amargo ver leprosos.  Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia.  Y al separarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me tornó en dulzura de alma y cuerpo; y después de esto, permanecí un poco de tiempo y salí del siglo. (2 Test. 1-4).

 

Es una síntesis de la etapa inicial:  primera, durante y después.

 

  • Al principio: vivía en el pecado, le parecía muy amargo ver a los leprosos.

 

  • Durante: El Señor le concede la gracia de iniciar hacer penitencia, el Señor lo conduce entre los leprosos y Francisco practica con ellos la misericordia: aquello que le parecía amargo se cambia en dulzura del alma y del cuerpo.  .

 

  • Después: sale del mundo.

 

Francisco siempre ha sido muy discreto, lleno de pudor, al relatar su experiencia de Dios, su conversión.

Serán sus biógrafos que nos darán algunos datos sobre el principio de su conversión, de su vida “en el pecado”.

Entre los muchos textos posibles tomo aquel de la primera Vida de Celano.

Entre los aspectos positivos, Celano recuerda: “Y verdaderamente era muy rico pero no avaro, mas bien pródigo; no era ávido de dinero, pero si derrochador; comerciante hábil, pero  muy eficiente por vanagloria; además, era muy cortés,  condescendiente y amigable, aunque para su propia desventaja.”

Desde otro puntos de vista, Celano hace referencia a la mala educación recibida de Francisco, inspirada en la vanidad del mundo; una pésima mentalidad que se transforma en un funesto sistema educativo:    “... de una raíz dañada crece un árbol defectuoso”, es decir, ya que “está permitido hacer todo aquello que te gusta, se abandona sin mas a una vida depravada.   Haciéndose así  voluntariamente esclavo del pecado, transformando sus propios miembros en instrumentos de iniquidad; eliminando en si mismo, en la conducta y en las costumbres, cualquier signo de fe cristiana.” (I,1 : 317-319).

Podemos sintetizar todo esto diciendo que se trata

  • Al principio centrado en si mismo, en su propio yo:  pensando, viviendo, buscando, deseando, queriendo, realizando, viviendo solo su propia vanagloria, considerándose autosuficiente.
  • El durante es exclusiva iniciativa de Dios que, en su bondad y misericordia, posa su vista, su mano en Francisco y lo transforma. Francisco no encuentra a Dios, pero es encontrado por Dios. “Saliendo del pecado” fue atraído por la bondad, misericordia del Altísimo. Esta será la experiencia que hará cambiar toda su mente, su corazón, su voluntad, su comportamiento y que lo llevará a practicar también la bondad y la misericordia con los otros, especialmente con los pecadores como él.  (2Test; Lmin).
  • El después se traduce en la invitación a los otros a la conversión a través de su camino de penitencia, su vida evangélica, su conformación a Cristo pascual.

 

No podremos comprender el itinerario espiritual de Francisco,

- sin este primer momento de encuentro personal con Dios y su Bondad Misericordiosa.

- sin aquello que nosotros llamamos experiencia de Dios que transforma la profundidad del ser humano:

* mente,

* corazón,

* voluntad.

 

1.1. Conversión de la mente 

 

Para Francisco, ser encontrado por Dios, Sumo Bien, significó en primer lugar una conversión de la mente, un cambio radical en su modo de pensar.

Quizá podríamos sintetizarlo en este modo:  el pasar:

- de un modo de pensar centrado en su propio YO,

- a un modo de pensar centrado en Jesucristo pobre y crucificado:  conozco solo a Cristo y Cristo probre y crucificado. (1Cor 2,2; 1Cel 105:692; LM IX,2:1163), centrado en Dios.

Amar a Dios, para Francisco, significa pensar siempre en él, con toda la mente; orientar a El todas las intenciones (Pater 8:270)

En las Admoniciones de Francisco encontramos algunas expresiones que pueden ayudarnos a comprender esta realidad de la conversión en el modo de pensar.

 

  • Amm 12.17.20:

Una mente convertida y ligada estrechamente a la humildad, no solo a nivel de la propia inteligencia pero también a toda la realidad personal:  solo se gloría en llevar cada día la cruz del Señor, se considera vil, menor a todos, simple, despreciable, también en cuanto sea honorado y exaltado por los otros, se alegra mas por el bien que Dios obra por medio de los otros que de sí mismo.

El hombre vale solamente cuanto vale delante de Dios.

  

El siervo de Dios puede conocer si participa del espíritu del Señor de esta manera:  en que, cuando el Señor obra algún bien por medio de él, no se engríe por ello su carne, opuesta siempre a todo lo bueno, antes bien, se mira más vil a sus propios ojos y se estima inferior a todos los demás hombres. (Amm 12)

 

Bienaventurado aquel siervo que no se enaltece mas por el bien que el Señor dice y obra por medio de él, que por el que dice y obra por medio de otro. (Amm 17)

 

Bienaventurado el siervo que no se tiene por mejor cuando es engrandecido y ensalzado por los hombres que cuando es tenido por vil, simple y despreciable, porque cuanto cada uno es delante de Dios, tanto es y no más. (Amm 20)

 

 

  • Amm 10:

Una mente convertida y que llega a esa sabiduría que sabe, conoce cual es y donde está el verdadero enemigo:

- no fuera, no son los otros,

- pero es el propio cuerpo (si mismo), el único por encima que tiene el poder de custodiarlo.

 

Hay muchos que, cuando pecan o son víctimas de una injusticia, tienden e echar la culpa al demonio enemigo o al prójimo.  Pero no es así, porque cada cual tiene en su poder al enemigo, que es el cuerpo, mediante el cual peca.  Por eso, dichoso aquel siervo que mantiene siempre sujeto a este enemigo, entregado a su poder, y sabe defenderse de él, porque mientras haga esto no habrá otro enemigo visible ni invisible que le pueda hacer daño.  (Amm 10).

 

Estas son solo algunas de las indicaciones que nos ha dejado Francisco en sus Escritos, sobre la necesidad de una conversión en el modo de pensar.

Parece se debe subrayar especialmente el vínculo que tiene la mente (inteligencia, pensamiento, modo de pensar)

- sea con la humildad/sin nada propio

- con amor/caridad.

 

1.2. Conversión del corazón

 

En la misma manera de la dimensión de la inteligencia, el camino de penitencia o de conversión de Francisco, significó un cambio profundo y radical a nivel del corazón, la dimensión de la emoción/sentimiento (cfr. 2 Test).

Seguramente todos nosotros conocemos la importancia de los afectos en la vida personal y en la humana.  Pero, ¿que significa la conversión del corazón en Francisco? Sigamos las indicaciones que Francisco nos deja sobretodo en las Admoniciones.

 

  • Adm. 6: un corazón convertido significa imitar y seguir al Señor en su Pasión y a sus ovejas en  el camino de la vida eterna, y sentir vergüenza si pretendemos el mismo premio sin experimentar y vivir aquello que ellos vivieron.

Ahora bien, es grandemente vergonzoso para nosotros, siervos de Dios, el que los santos hayan practicado las obras, y nosotros, narrándolas, queramos recibir gloria y honor (Amm 6,3).

 

  • Amm 8:

Un corazón convertido significa no sentir envidia por los hermanos, por el bien que Dios realiza en y a través de ellos.  La envidia es un sentimiento, un deseo profundo de tener, de poseer, el bien (posibilidad, capacidad, actividad, cargos, etc.) que el hermano tiene (don de Dios).

Generalmente, tal sentimiento o deseo se transforma, se manifiesta en una agresión directa o indirecta, consciente o inconsciente, frente al hermano:  hablar mal de... (contra su imagen o fama), resaltar los aspectos negativos, devaluar o minimizar el bien del hermano etc.  Significa tener  una agresividad que suele ser destructiva no solo del hermano, pero también del bien-don de Dios en el hermano, y por tanto, contra el mismo Dios, Sumo Bien.  Respecto a esto nos previene Francisco:

 

Todo aquel que envidia a su hermano por el bien que el Señor dice y obra en él, incurre en pecado de blasfemia, porque envidia al mismo Altísimo, que es quien dice y obra todo bien. (Amm 8,3-4).

 

  • Amm 9 (cfr. anche Amm 10):

Un corazón convertido no siente dolor (dolet) en lo produndo de su corazón por aquello que el enemigo o los otros dicen o hacen, con razón o sin razón.

Y no siente dolor porque encuentra una motivación mas fuerte o mas importante para superar y transformar (autotrascendencia) en cualquier cosa de positivo:  el propio camino de conversión a Dios, la purificación de los propios pecados que llegan a vivir evangélicamente el amor por los enemigos.

 

Dice el Señor:  Ama de veras a su enemigo.(Mt 5,44). Aquel que no siente pena por la injuria hecha a él, sino que, llevado de su amor a Dios, se consume por el pecado que pesa sobre el alma de ofensor.  Y muéstrele el amor con obras.  (Amm 9).

 

  • Amm 14:

Un corazón convertido es un corazón pobre, que no se apropia.  Esto se manifiesta cuando uno no se irrita o reacciona de forma irritada, no se escandaliza, no se turba, cuando ve o le parece cualquier cosa injuriosa hacia su persona en algo que el otro dice o le es arrebatado.  Un corazón pobre y  convertido se odia a si mismo y ama aquellos que lo golpean en la mejilla.  Esto es aquello que nos dice Francisco.

 

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos (Mt 5,3). Hay muchos que se dan a rezos y oficios y hacen muchas abstinencias y maceraciones en sus cuerpos; pero, por una sola palabra que se les antoja ofensiva a sus cuerpos o por cualquier objeto que se les quita, se desazonan y luego pierden la paz.  Estos tales no son pobres de espíritu, porque, el que es verdaderamente pobre de espíritu se aborrece a sí mismo (Cfr Lc 14,26) y ama al que le abofetea (Cfr Mt 5,39) (Amm 14).

 

  • Amm 15:

Un corazón convertido es un corazón pacifico. Se trata de aquellos que, con y por motivación . verdadera y profunda (el amor a Jesucristo), se arriesgan a soportar todas las cosas de esta vida, conservando la paz del alma y del cuerpo.  No obstante las dificultades, los problemas, las adversidades y/o los conflictos, aspecto inevitable y de cualquier manera necesario en nuestra realidad histórica, apoyada y sostenida en las motivaciones de fe evangélica, mantienen la paz dentro y fuera de si.

 

Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5,9). Son verdaderamente pacíficos aquellos que de todas las cosas que soportan en este mundo, por amor del Señor nuestro Jesucristo, conservan la paz en el alma y en el cuerpo. (Amm 15).

 

 

Encontramos aquí algunas orientaciones que Francisco nos ha dejado sobre la necesidad de una conversión en el modo de sentir/vivir.

Se trata de la manera personal de la experiencia emotiva y afectiva,  

  • Sea en la relación consigo misma (cargo, autoestima, el propio pecado, control de las propias emociones)
  • Con los otros (enemigos, aquello que nos golpean la mejilla, envidia, el pecado de los otros, el bien que Dios manifiesta a través de los otros), a la vida (cosas terrenas, cosas de este mundo).
  • Con Dios mismo (sus bienes, las cosas celestes)

 

Convertir el corazón!

El propio mundo emotivo, afectivo, no es una cosa sencilla, no se obtiene fácilmente de una vez para siempre.  Exige estar vigilante (formación) permanente.

 

1.3. Conversión de la voluntad

 

De la misma manera que las dos dimensiones precedentes, la conversión de Francisco significó también un cambio en la dimensión volitiva:  en el modo de actuar, de querer, de gastar la energía puesta al servicio del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Francisco desea, quiere hacer solamente y siempre la voluntad del padre (cfr. Rnb 22,9: FF 57; 23,23: FF 69; Lf 62: FF 233; Pater 8: FF 270; 2Cel 2,92: FF 482).

¿Donde y como se manifiesta la conversión de la voluntad? Algunas indicaciones las podemos encontrar de nuevo otra vez en las Admoniciones.

 

  • Amm 2. 3:

Conversión de la voluntad significa:

-Desapropiarse  de si mismo,  de la propia voluntad (vomito)

- no apropiarse “per sé” de la propia voluntad, del propio deseo, del bien/don que el Señor obra y manifiesta en él y a través de él.

- orientarse libremente y conscientemente (adherirse) a la voluntad de Dios y renunciar (abandonar) todo (internamente y externamente) aquello que se posee.  Significar perder la propia vida (cuerpo y alma) para salvarla, a través de la obediencia:   verdadera, caritativa, perfecta.

 

Obediencia que se manifiesta a través de lo siguiente:

-interno (ofrecimiento de si mismo, confianza, sacrificio, renuncia)

- y externo (decir, hacer, actuar, soportar persecuciones, permanecer en la fraternidad, amar).

 

Solamente así el discípulo del Señor, vive evangélicamente:

 

Es así como Francisco toca la raíz profunda y delicada de la voluntad humana.

 

Come en efecto del árbol de la ciencia del bien el que se apropia para si su voluntad y se enaltece de lo bueno que el Señor dice o hace en él. (Amm 2,3).

 

 

Amm  3:

Dice el Señor en el Evangelio:  Quien no renuncie a  todo lo que posee no puede ser mi discípulo (Lc 14,33);  y: Quien quiera poner a salvo su vida,  la perderá (Mt 16,25). Abandona todo aquello que posee y pierde su cuerpo aquel que se entrega a sí mismo  totalmente a la obediencia en las manos de su superior, y lo que hace o dice y que por si mismo sabe que no está en contra de la voluntad de el superior, siempre que sea bueno aquello que hace, es verdadera obediencia.

Y si alguna vez el súbdito ve cosas mejores y mas útiles a su alma que aquello que le ordena el superior, sacrifique las cosas propias a Dios y busque llevar adelante aquello que el superior ordena.  Pues esta es la verdadera y caritativa obediencia la que satisface a Dios y al prójimo.

Si luego el superior manda al súbdito una cosa contra su conciencia, aunque no le obedezca, no por eso lo abandone, y si por esto debe ser perseguido por parte de algunos, ámelos mas por amor de Dios.  De hecho, quien prefiera padecer la persecución en lugar de separarse de sus hermanos, permanece verdaderamente en la perfecta obediencia, ya que entrega  su alma  (Cfr Gv 15,13) por sus hermanos.

Hay de hecho muchos religiosos que, con el pretexto de ver cosas mejores de aquellas que le ordenan sus superiores, miran hacia atrás (Lc 9,62) y regresan al vomito de su propia voluntad (Cfr Pr 26,11). Estos son homicidas, y a causa de sus malos ejemplos, hacen que se pierdan muchas almas. (Amm 3)

 

 

  • Amm 7:

Conversión de la voluntad significa querer/desear el espíritu y no solo la letra de la Palabra de Dios, y  restituirla (acto de voluntad) al Sumo Bien, con la palabra y con el ejemplo, fuente de todos los bienes.

 

También son matados por la letra los religiosos que no quieren seguir el espíritu de las divinas letras, sino prefieren saber sólo las palabras e interpretarlas para otros. Y son vivificados por el espíritu  de las divinas letras quienes no atribuyen al cuerpo toda la letra que saben y desean saber, sino que con la palabra y el ejemplo se la restituyen al altísimo Señor Dios, de quien es todo bien. (Amm 7,3-4).

 

 

  • Amm 19:

Conversión de la voluntad significa querer aquello que los hermanos quieren (por decisión fraterna), significa no ser ambicioso (querer ser o estar por encima de los otros por si mismo), en lugar de ser humilde, auténtico servidor de todos, de los otros hermanos..

 

¡Ay de aquel religioso que ha sido colocado en lo alto por los otros y no quiere abajarse por su voluntad! Y dichoso aquel siervo que no es colocado en lo alto por su voluntad y desea estar siempre a los pies de otros. (Amm 19,3-4).

 

  • Amm 23

Conversión de la voluntad significa dominio de sí o disciplina de frente a las observaciones, correcciones, acusaciones, recibir una reprimenda por parte de un hermano como si fuese de si mismo.   

Autodominio que debe manifestarse a través de la benigna aceptación, el sometimiento respetuoso, el arrepentimiento interior / contrición, la confesión humilde y la penitencia/reparación libre y voluntaria, auto dominio que no busca la auto defensa o de disculparse, pero al contrario asume/acepta el reproche del pecado sin tener la culpa.

 

Dichoso el siervo capaz de soportar con igual paciencia la instrucción, acusación y reprensión que le viene de otro como la que se da a sí mismo.  Dichoso el siervo que, al ser reprendido, acata benignamente, se somete con modestia, confiesa humildemente y expía de buen grado. Dichoso el siervo que no tiene prisa para excusarse  soporta humildemente el sonrojo y la reprensión por un pecado en el que no tiene culpa. (Amm 22).

 

 

Como se puede notar, en las Admoniciones de Francisco se encuentran algunas orientaciones muy claras y concretas sobre la necesidad de una conversión en la dimensión de la voluntad.

Se trata de un proceso profundo de transformación de la propia voluntad en relación:

  • a si mismo (desapropiarse, renunciar, abandonar, sacrificarse, soportar, perder, cargar con la propia cruz, autocontrol, autodominio, darse, confiar, etc.)
  • a los otros (obediencia verdadera, caridad perfecta, actuar, ser humilde, comprender, no juzgar, servir, compasión/misericordia, amor/caridad)
  • y a Dios (adherirse, obedecer, desear el espíritu de su Palabra, restituir todos los bienes, donarse totalmente).

 

 

2 . LA VIDA EVANGELICA:  nuestra forma de vida

 

Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba que cosa debía hacer, pero el mismo Altísimo me reveló cómo debía vivir según la forma del santo Evangelio.  Y yo con pocas palabras y simplemente lo hago escribir, y el señor Papa me lo confirmó (2Test. 16-18).

 

Así como el Señor les ha dado la gracia de iniciar hacer penitencia, ahora les concede por revelación que deben vivir según la forma del Santo Evangelio.  Y sí se propone vivir junto a todos los hermanos que el mismo Señor le ha dado.

Esta es la primitiva forma de vida que el Papa aprobara.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.  Esta es la vida del Evangelio de Jesucristo que el hermano Francisco pide al señor Papa Inocencio que le fuese concedida y confirmada.  Y él le concedió y le confirmó a él y a sus hermanos presentes y futuros (…)

 

La regla y la vida de los frailes es esta, vivir en obediencia, en castidad y sin nada propio, y seguir la doctrina y el ejemplo del Señor nuestro Jesucristo (Rnb 1-3; I,1-2).

 

La regla y la vida de los frailes menores es esta, que observen el santo Evangelio del Señor nuestro Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad (Rb I,2).

 

Teniendo presente las enseñanzas de Francisco, podemos decir esquemáticamente que este modo de vida evangélico se desprende en un nuevo modo de relacionarse entre los tres niveles o según las tres dimensiones:

A. Dios,

B. hermanos,  

C. mundo.

 

 

 

 

2.1. Relación con Dios:  hijo amado del Padre

 

Podemos decir que la experiencia fundante de Francisco es la experiencia de Dios.  Basta leer el Testamento (síntesis de su itinerario espiritual) para descubrir el protagonismo que Francisco atribuye a Dios en su vida.

El reconoce, constata, la obra que el Señor esta realizando desde el principio hasta el fin. (cfr. 2Test. 1. 2. 5. 8. 16. 17. 27. 47). 

 

Quisiera subrayar solamente algunos aspectos de esta dimensión.

 

  • Dios se manifiesta:

En la experiencia de Francisco, es Dios que se manifiesta, se revela.  Lo hemos visto en el Testamento:  El Señor me concede..., el Señor me da..., el Señor mismo me conduce…el mismo Señor me lo reveló..., a mi, hermano Francisco.

Todas expresiones de un Dios que va al encuentro del ser humano, que se manifiesta en la realidad humana, histórica concreta.  Se trata de una verdadera relación interpersonal:  dos realidades, dos verdades, dos libertades, dos voluntades, dos amores… que se encuentran.

 

  • Dios y Misericordia:

Parece que es la experiencia que desde el inicio marca verdaderamente a Francisco.  Francisco descubre que estando en el pecado se ha encontrado con Dios misericordioso, que lo condujo entre los leprosos “y usa con ellos misericordia” (2Test 1-2: FF 110; cfr. FF 322).

Dios se manifiesta como amor misericordioso.

Es la experiencia de la misericordia de Dios de parte del pecador, que le lleva a su vez a practicar la misericordia también con los otros pecadores.

 

  • Dios y todo:

La expresión “mi Dios y mi Todo” sintetiza la experiencia existencial de Francisco.  Cuanto mas Francisco se va vaciando de si mismo (desapropiarse de su YO egoísta), mientras mas se va llenando de Dios (toda la riqueza de su ser).

En sus Escritos encontramos una gran variedad de expresiones que nos muestran su relación con Dios:  aquí señalamos algunas.

 

Tu eres santo, Señor Dios único, que haces cosas estupendas.(Sal 76,15) Tu eres fuerte.  Tu eres grande.  Tu eres el Altísimo.  Tu eres el Rey omnipotente.  Tu eres el Padre santo, Rey del cielo y de la tierra.  Tu eres trino y uno, Señor Dios de los dioses.  Tu eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero.  Tu eres amor, caridad.  Tu eres sabiduría.  Tu eres humildad.  Tu eres paciencia.  Tu eres belleza.  Tu eres .seguridad.  Tu eres la paz.  Tu eres alegría.  Tu eres nuestra esperanza.  Tu eres justicia.  Tu eres templanza.  Tu eres cada una de nuestras riquezas.  Tu eres belleza.  Tu eres  dulzura.  Tu eres el protector.  Tu eres el custodio y el defensor nuestro.  Tu eres fortaleza.  Tu eres refugio.  Tu eres nuestra esperanza.  Tu eres nuestra fe.  Tu eres nuestra caridad.  Tu eres toda nuestra dulzura.  Tu eres nuestra vida eterna, grande y admirable Señor, Dios omnipotente, misericordioso Salvador (LodAl: FF 261; cfr. también: FF 280-303).

 

            Pareciera que a Francisco no le era suficiente las palabras para expresar aquello que vive dentro de si:  Dios y Todo!

En el camino de penitencia, esto se transforma en un canto de alabanza permanente.  Francisco es el hombre de la alegría, de los laudes, de las acciones de gracia.  El hombre feliz, completo.   .

Bastaría traer a la memora la oración de acción de gracias al final de la Regla no Bulada (nb) (cfr. Rnb XXIII, 1-39: FF 63-73) o el Cántico de las Criaturas (Cant.: FF 263), para comprender la profundidad de su alegría.  Si Dios es Todo, ¿que otra necesidad puedes tener (desear, buscar, esperar)?.

 

2.2. Relación con los hermanos:  la fraternidad evangélica.

 

Esta segunda dimensión es una consecuencia lógica, una continuidad en relación con la precedente (Dios) y también con la siguiente (misión).  No son cosas separadas.

No quiero repetir cosas que supongo todos sabemos.  Solamente deseo recuperar algunas indicaciones de la experiencia de Francisco:

 

  • Los hermanos son un don de Dios:

“Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba que era lo que debía hacer; pero el mismo Altísimo me reveló lo que debía vivir según la forma del Santo Evangelio” (2Test 16-17: FF 116).

Dios continua siendo el escultor de la obra.

El camino de penitencia, la vida evangélica, debe ser vista en fraternidad:  esta es la voluntad de Dios, el don que hace a Francisco y por él a sus hermanos.

 

Ciertamente hay otros aspectos de la vida fraterna.  

Aquí solo he querido recuperar algunos elementos donde Francisco descubre el paso de Dios en su vida, no solo para él, pero también para todos sus hermanos.

 

 

2.3. Relación con el mundo:  la misión.

 

Esta tercera dimensión de los inicios del carisma está en estrecha relación con las dos precedentes (Dios, hermanos)..

En las visitas que hago a las comunidades de la Orden cito siempre el Documento VFC 54:

 

“Es necesario recordar a todos que la comunión fraterna, en cuanto tal, es ya apostolado, contribuyendo así directamente a la obra de evangelización.  El signo por excelencia dejado por el Señor es de hecho aquello de la fraternidad  "De esto todos sabrán que son mis discípulos, si hay amor del uno por el otro” (Gv 13,35)”

 

¿Estamos convencidos de la afirmación de este documento?

 

Teniendo presente el itinerario de Francisco, quisiera indicarles también algunos de aquellos elementos que tienen que ver con la dimensión del inicio del carisma.

 

 

  • La misión pasa por el discernimiento fraterno.

Así como Francisco pidiera “al Señor Papa” la confirmación (garantía de la inspiración divina), de la Forma de vida, así también los hermanos que deseen ir a la misión por “divina inspiración” deberían someterse al discernimiento fraterno:

 

Por lo tanto, aquellos frailes que, por divina inspiración, deseen andar tras los Sarracenos y otros infieles, vayan con el permiso de su ministro y siervo.  El ministro luego concédales el permiso y no le ponga obstáculo, y si los ve idóneos para ser enviados,  de hecho deberá darle cuenta al Señor, sea en esta como en otras cosa habrá procedido sin discernimiento. (Rnb XVI,3-5: FF 42; Rb XII,2: FF 107)

 

Al Ministro le compete:  discernir, verificar la idoneidad del candidato para ser enviado, dar el permiso.

Es el Ministro, y no el fraile, que deberá “rendir cuenta al Señor” de su discernimiento y autorización.  El Ministro se convierte en “garante” de la inspiración divina del hermano, es el responsable frente a Dios y, por tanto, también de frente al destinatario/beneficiario de la misión.

 

  • Misión como frailes menores

Francisco escribe en la Regla algunas normas para los frailes misioneros::

 

Y los hermanos que van, pueden comportarse entre ellos espiritualmente de dos modos.  Uno, que no promuevan disputas y controversias, sino que se sometan a toda criatura por Dios (1 Pe 2, 13) (1Pt 2,13) y confiesen que son cristianos.  Otro, que, cuando les parezca que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios para que crean en Dios omnipotente, Padre, e Hijo, y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Hijo, redentor y salvador, y para que se bauticen y hagan cristianos. (Rnb XVI,6-10: FF 43)

 

Francisco habla de dos formas de “relación espiritual”:

a) permaneciendo sujeto (menor) a cada criatura, no provocando (hacer) litigios y argumentos, por ende comportándose fraternalmente.  Todo esto, “por amor de Dios” (motivación).  Y confiese simplemente que son cristianos.   

 

b) anunciar la Palabra de Dios, “si le gusta al Señor”.  La finalidad del anuncio es:  crean en Dios, bautizarse, hacerse cristiano. Vemos aquí el puesto específico del misionero:  la modalidad de la misión está estrechamente ligada al discernimiento de la voluntad de Dios y a la finalidad de la misma.

  • Misión y anuncio: 

Francisco recuerda que Dios mismo está con el que como Francesco lleva el mensaje:  “el Señor me reveló que dijera este saludo:  El Señor te de la paz(2Test 27: FF 121).

Es un mensaje revelado, así que es obra de Dios.   

La misión no consiste en llevar un mensaje propio, pero sobre todo el mensaje de Dios.  Un mensaje de paz que no es la paz del mundo.  El hermano es simplemente un instrumento/mensajero de la Paz que el Señor dona.  Este mensaje evangélico, Francisco lo escribirá en la Regla, para los frailes que “van por el mundo” (Rnb XIV,3: FF 40; Rb III,14: FF 86). Será el mensaje/saludo/bendición habitual de Francisco. (cfr. Lrp 2: FF 210; LfL 1: FF 249; Lguard 1: FF 245; BfL 3: FF 262; 1Cel X,23: FF 359). El mensaje recibido es el mensaje vivido y transmitido.

 

Son algunos aspectos que pueden ayudar a comprender la prospectiva de la misión, como dimensión importante de nuestra vida.

 

  • CONFORMIDAD A CRISTO:  LA LOGICA PASCUAL.

 

Si la conversión o cambio existencial es específico de los primeros pasos en la vocación de Francisco (1202-1206), y la  Forma de vida evangélica ha asumido su empeño radical de vida (1206ss), la conformación a Cristo  o cristianización, caracteriza, particularmente exteriormente, la última etapa de su vida (1220-1226).

Francisco tiene la gracia de identificarse-conformarse-adherirse plenamente a Jesucristo en su Misterio pascual de pasión/muerte/vida.

Según Celano, Francisco tiene sobre todo “dos grandes amores” y refiere esta expresión a dos grandes misterios de nuestra fe cristiana:  “la humildad de la Encarnación y la caridad de la Pasión”  (1Cel XXX,84: FF 467): encarnación y pasión, humildad y caridad, Navidad y Pascua.

Francisco se identifica con el Cristo “total”, su conformidad a Cristo toma su movimiento de la encarnación del Hijo eterno de Dios, para llegar a la caridad de la pasión de Jesucristo, pobre y crucificado..

Quisiera compartir con ustedes, algunos de los elementos que considero importantes en este itinerario formativo/espiritual en la experiencia de Francisco, por lo tanto, son validos también para nosotros franciscanos de hoy..

 

    • Conformidad a Cristo:  la lógica de la encarnación.

 

Francisco quiere conformarse en todo a  Cristo, iniciando desde su Encarnación.

Di questa ciò che lo attira di più, como digo anteriormente, es la pobreza y la humildad.  Cada quien que se encarna es el verdadero Hijo de Dios Altísimo (Amm I,9: FF 142). Verdadero Dios y verdadero hombre, nacido de la gloriosa y siempre Virgen María (Rnb XXIII,5: FF 64), donado y nacido por voluntad del Padre (1Lf I,11: FF 184); se hace pobre por nosotros (Rb IV,4: FF 90; Uff V,7: FF 303); fue pobre como lo fue también su madre, viviendo de la caridad (Rnb IX,5: FF 31); vino para servir (Amm IV,1: FF 152); se ofrece en nuestras manos y cada día entramos en comunión con El en la Eucaristía (Lch 8-9; FF 209); cada día se humilla sobre el altar en las manos del sacerdote, en las cuales ve el Hijo de Dios (2Test 10: FF 113):

 

Aquí, cada día, el se humilla, como cuando desde la sede real (Sap 18,15) desciende al vientre de la Virgen: cada día viene a nosotros en apariencia humilde, cada día desciende del seno del Padre (Gv 1,18; 6,38) sobre el altar en las manos del sacerdote.  (Amm I,16-18; FF 144)

 

Encarnación y Eucaristía son una misma expresión de humildad/humillación, abajarse (kenosis), pobreza, amor de Jesucristo, el Hijo del Padre.

 

La lógica de la conformidad, de la secuela es una lógica pascual.:

- perderse (darse, abandonar el propio cuerpo, la vida, la propia alma).

- para ganar (salvar, para la vida eterna).

 

Pero se trata de una lógica pascual que debe tener una motivación evangélica. Así como Jesús ha venido al mundo y ha aceptado la muerte en la cruz, para cumplir la voluntad del Padre (Lc22,42), el pan vivo descendió del cielo que da su carne “para la vida del mundo” para que tengamos la vida eterna (cf. Gv 6,22ss), al mismo modo el dejarse, el perderse, el darse, tiene que ver con una motivación profunda y auténticamente evangélica.  Francisco cita el Evangelio, “por amor mío”, “por causa mía”.  Se trata de una opción de amor evangélico..

 

3.2. Conformidad a Cristo:  la lógica de la verdadera alegría.

 

Todos conocemos la página de la “Perfecta alegría (Plet). Creo que es un texto que revela la lógica pascual como conformidad a Cristo en el misterio de la Encarnación y de la cruz..

Podemos descubrir así la  lógica pascual que asume Francisco.  

- la gloria pasa por la cruz (dolor, sufrimiento, enfermedad),

- la alegría (verdadera felicidad) es unida a la expropiación (sine proprio).

 

Esta lógica es aquella que podemos encontrar mas claramente en el recuento de la “Perfecta Alegría”.

También se trata de un texto un poco largo, vale la pena recordarlo plenamente:

 

... Un día el beato Francisco, cerca de Santa María de los Angeles, llamó al hermano León y le dijo:  «Hermano León, escribe». Este responde: «Aquí estoy listo” «Escribe dice- que es la verdadera alegría». «Viene un mensajero y dice que todos los maestros de París están entrando en la Orden, escribe:  no es verdadera alegría.  Así también que han entrado en la Orden todos los prelados de los otros Alpes, arzobispos y obispos, incluso el Rey de Francia y el Rey de Inglaterra, escribe no es verdadera alegría.  Y si te llega incluso la noticia que mis hermanos se fueron tras los infieles y les han convertido a todos a la fe, o incluso que yo he recibido de Dios tanta gracia de sanar a los enfermos y de hacer muchos milagros, bueno, yo te digo:  ni así tampoco está aquí la verdadera alegría ». «Pero ¿que es la verdadera alegría?». «Y, regresando yo de Perugia en el medio de la noche, llego aquí, y en un invierno húmedo y muy fuerte que, en los extremos de la toca se forman tiras de hielo, que me pegan continuamente la pierna hasta hacerme salir sangre de una herida. Y yo todo en el fango, en el frío y en la nieve, llego a la puerta y después de tocar la puerta por mucho tiempo, viene un hermano y pregunta:    "Quien eres?" Yo respondo:  "Hermano Francisco". Y desde adentro le dice: "Váyanse, no es una hora decente esta para llegar, no entrarán”. Y mientras yo insisto, el otro responde: "Vete, tu eres un simple y un idiota, que no puedes venir mas, nosotros somos tantos y tales que no tenemos necesidad de ti ". Y yo siempre me quedo delante de la puerta y digo: "Por amor de Dios, acógeme por esta noche". Y ellos responde: "No lo haré. “Vete a los Crucíferos y quédate allá”  Esta bien, si yo he tenido paciencia y me perturbo, yo te digo que aquí está la verdadera alegría y esta es la verdadera virtud y la salvación del alma» (Plet: FF 278).

 

Subrayo solamente algunas ideas:

  • La lógica pascual no consiste en esto:

a) que todos los intelectuales mas famosos de la iglesia y de Europa entren en la Orden:  este hecho no debe alimentar el propio orgullo, la propia vanagloria (la carne),  

b) que todos los miembros mas famosos de la jerarquía de la iglesia, así como las personas mas famosas de la sociedad entran en la Orden:  también esto hace crecer nuestra vanagloria;

c) que nuestros hermanos vayan entre los “infieles” (paganos, no creyentes, ateos, tierra de misión) y hayan convertido a todos:  es una verdadera vanagloria humana;

d) que alguno (Francisco, yo mismo), haya recibido de parte de Dios tanta gracia capaz de hacer cosas extraordinarias (sanar los enfermos, hacer muchos milagros) estas cosas alimentan solo el propio yo..

 

  • La lógica pascual consiste:  en tener paciencia y en no turbarse cuando:

a) en medio de fuertes dificultades/adversidades ambientales, climáticas, físicas... llego a un convento donde están mis hermanos y no me reconocen;

b) mas de uno, me rechaza;

c ) me insultan, me desprecian y me golpean;

d) no tienen mas necesidad de mi;

e) no me reciben ni siquiera por amor de Dios.

 

CONCLUSIÓN

 

Me gusta concluir citando un pedazo de un discurso de Benedicto 16°, en visita a la ciudad del Poverello en Junio 2007.  En Asís el Papa ha insistido en presentar la cara auténtica de San Francisco, Mi piace concludere citando un passo di un discorso di Benedetto 16°, in visita alla città del Poverello nel giugno 2007. Ad Assisi il Papa ha insistito nel presentare il volto autentico di san Francesco, respingendone i travisamenti:

 

"Los millones de peregrinos que pasan por esta calle atraídos del carisma de Francisco, deben ser ayudados a acoger el núcleo esencial de la vida cristiana y a tender a “su alta medida” que es exactamente la santidad.  No basta que admiremos a Francisco: por medio de el deben poder encontrar a Cristo, para confesarlo y amarlo con “fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta” (Oración de Francisco delante del Crucifijo 1: FF 276). Los cristianos de nuestro tiempo se encuentra siempre mas dispuestos a enfrentar la tendencia de aceptar un Cristo disminuido, admirado en su extraordinaria humanidad, pero rechazado en el misterio profundo de su divinidad.  Lo mismo Francisco sufre una suerte de mutilación, cuando se pone de rodillas como testimonio de valores mas importantes, apreciando la cultura moderna, pero olvidando que la escogencia profunda, podremos decir el corazón de su vida, es el seguimiento de Cristo. En Asís, hay necesidad mas que en otro lugar de una linea pastora de alto perfil.  Es verdad que cuantos pasan por esta ciudad, auque sea solo de sus piedras y de su historia reciben un mensaje benéfico.  Pero esto no exime de una propuesta espiritual robusta, que ayude también a afrontar las muchas seducciones del relativismo que caracteriza la cultura de nuestro tiempo.".

 

Nuestros santos franciscanos, intercendan por nosotros. .

 

fra Marco Tasca

ministro general Frailes Menores Conventuales