CAPÍTULO GENERAL
DE LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR

15-22 noviembre, 2008

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El Capítulo General de la OFS muestra su solidaridad a los hermanos del Congo y les pide ser agentes de paz y misericordia

El Capítulo General de la OFS muestra su solidaridad a los hermanos del Congo y les pide ser agentes de paz y misericordia

El Capitulo General de la OFS, reunido desde ayer en Hungría, mostró hoy en su primera sesión plenaria su solidaridad a los hermanos de la República Democrática del Congo, dado el conflicto bélico y el genocidio que el país africano está sufriendo, particularmente en la norteña región de Kivi, y que la comunidad internacional observa de forma casi impasible.

“Además de la solidaridad, debemos transmitir nuestro afecto y oración” a los hermanos que viven en Congo, señaló Encarnación del Pozo, Ministra General de la OFS, “para que sean, no sólo agentes de paz y reconciliación, sino signo de la misericordia de Dios para los que tienen más cercanos”. En este sentido recordó cómo en otros conflictos recientes los franciscanos se caracterizaron por la hospitalidad que mostraron a los afectados por la violencia.

El Capítulo aprobó igualmente un mensaje que se transmitirá vía carta a los hermanos franciscanos del Congo en el que se recuerda como el artículo 9 de la Regla de la OFS exhorta “como portadores de paz y conscientes de que la paz ha de construirse incesantemente”, a indagar “los caminos de la unidad y de la inteligencia fraterna mediante el diálogo, confiando en la presencia del germen divino que hay en el hombre y en la fuerza transformadora del amor y del perdón”.

“La guerra”, recuerda el mensaje “independientemente de sus motivos, siempre provoca más víctimas entre los inocentes que entre las partes beligerantes” y sus secuelas, “especialmente entre los menores y las familias, son irreversibles”.

Por ello, “la familia franciscana de Congo debe, antes de nada, participar en los movimientos de paz y reconciliación y, como hijos de Francisco, ser testimonios dignos del Evangelio”. Pero el mensaje va más allá al animar a los franciscanos, religiosos y seglares, “a enterrar el espíritu de odio y de venganza entre hermanos de un mismo pueblo para una paz duradera”.