GENERAL CHAPTER

November 5-12, 2005

 

Centro di Spiritualità “Barbara Micarelli”

Suore Francescane Missionarie di Gesù Bambino

Via Patrono d’Italia, 5/E

S. Maria degli Angeli (PG)

 

11 de noviembre de 2005

Por la tarde, el Capítulo ha tenido la visita del Vicario general de los Hermanos Menores Capucinos, fr. Aurelio Laita, quien en nombre de su Ministro general subrayò la importancia de la unidad y de la secularidad para la OFS. Fr. Francesco Bravi, Vicario general de los Hermanos Menors, invitò a los Franciscanos seglares escuchar Dios en la tienda, la tienda del alfarero, como hizò el profeta Jeremia, y respectar la individualitad de cada hermano, como lo hizo Francisco con el hermano che casi muriò de hambre. Y Fray Fermino Giacometti, Vicario general de los Hermanos Menores Conventuales, observó que todos nosotros debemos contribuir a la misión de la Familia Franciscana en su modo proprio, Frayles, Hermanas de vida contemplativa, y Franciscanos Seglares. El Capítulo pues, concluido la discusión sobre la Jufra, pasò al asunto de la Formación. La sesión de la tarde concluyó con la discusión y la votación del mensaje del Capítulo a los Franciscanos Seglares de todo el mundo. Después de la cena, a las 9.00 de la noche, fueron discutidos las conclusiones del Capítulo.

Formación

El Capítulo de 2002 señaló algo que a nuestro juicio es fundamental: «la exigencia de encontrar nuevas, originales y eficaces vías para dar a la formación, especialmente a la inicial, una cohesión y uniformidad, dignas de una Orden extendida por todo el mundo y llamada a desarrollar un papel fundamental de apostolado maduro y acreditado en la Iglesia ...»

Como respuesta a este tremendo desafío, podemos afirmar, desde la perspectiva de nuestra presencia en, prácticamente, todas las Fraternidades nacionales constituidas y en un buen número de Fraternidades emergentes, bien sea en ocasión de Capítulos electivos, Visitas Fraternas y Pastorales, Congresos, Seminarios, etc., que éste continúa siendo el punto primordial entre todas las preocupaciones y prioridades que hemos encontrado. Y esta sed inagotable de formación en la OFS está provocando ya un beneficio muy evidente y perceptible en la calidad de los responsables de su animación y guía, aunque aun no sea del todo evaluable y que debe proseguir imparable.

Hemos podido constatar el continuo crecimiento y la maduración de los Consejos nacionales en darle la importancia debida a la formación en la que la Orden Franciscana Seglar, siempre Dios mediante, se juega su futuro en el mundo y en la Iglesia de hoy. Es admirable la preocupación de los Capítulos nacionales para que se creen equipos con personas idóneas y capaces de identificar y hacer fluir y comunicar los principios básicos de la formación que hoy en día necesita nuestra Orden. Hemos podido comprobar en diversas partes del mundo la utilización de medios y procedimientos ciertamente innovadores, metodológica y tecnológicamente hablando, allí donde la situación económica del país lo permite.

Al tiempo, va creciendo la consciencia de que los formadores, deben saber acompañar el caminar de los hermanos y hermanas, evaluar su evolución, discernir sobre las necesidades a las que les estimula su vocación. Lo que nos lleva a contemplar la diversidad de empeños y compromisos asumidos comunitaria o individualmente, a la hora de testimoniar la propia vocación y a sentir la misión, el envío, como una realidad inseparable de su ser ciudadano, cristiano y franciscano.

Sin embargo, al constatar la continua, digna y loable progresión de los Consejos nacionales en la calidad de sus líderes, es frecuente encontrar un nudo gordiano en nuestras visitas, en donde hemos encontrado algunas confusiones, en el procedimiento para aceptar a los hermanos y hermanas a la admisión a la Orden y a la Profesión por parte de los Consejos de las Fraternidades locales, a veces más preocupados por la cantidad de sus miembros, que por la calidad del compromiso que los candidatos deben asumir. Por ello es sumamente necesario que los Consejos nacionales y los regionales, donde existen, tomen conciencia de formar a los responsables de las Fraternidades locales, incluidos sus asistentes espirituales en esta responsabilidad primaria e importantísima de los Consejos locales en la evaluación de los candidatos, así como en el discernimiento de la vocación de quienes piden emitir su Profesión. La necesidad de que sean escuchados el Responsable de la formación y el Asistente espiritual antes de que el Consejo adopte una decisión, es una condición inexcusable, así como que la decisión en sí debe ser tomada por el Consejo en votación secreta, es un requisito que debe ser tomado muy en cuenta, para poder ejercerlo en libertad, sin respetos humanos, ni presiones, y con absoluto sentido de la responsabilidad y del bien primario que es la propia Fraternidad y en definitiva toda la Orden.

Fr. Fermino Giacometti y Fr. Martin Bitzer OFMConv.

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