Del 28 de julio al 1
de agosto,2011 Doug Clorey y
Attilio Galimberti han
visitado la Fraternidad Emergente de Haiti. El objetivo de la visita era transmitir a los
hermanos y hermanas de Haití la solidaridad de la Orden Franciscana Seglar,
encontrarse con el Consejo Nacional provisorio de Haití, verificar la implementación de las
recomendaciones que fueron hechas durante la anterior visita en Junio del 2010,
y explorar la posibilidad de cómo el proyecto del CIOFS para Haití podría ser
desarrollado. Doug, Vice Ministro General OFS, en esta visita, representaba a
la Ministra General y a la Presidencia Internacional de la OFS, y ha
aprovechado esta oportunidad para presentar a Attilio,
como coordinador del Proyecto Haití, de la Presidencia Internacional. Attilio y su esposa
Rosa han aceptado el encargo de coordinar el proyecto a nombre de la
Presidencia CIOFS. Lo que sigue a
continuación es un breve diario que reporta las reflexiones y las experiencias
de Attilio, escrito durante la visita.
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El mecanismo de las escalas aereas,
impone que en el viaje desde Milan hasta Haiti, se debe hacer una parada de un día en Nueva
York. Luego de allí, en menos de cinco
horas se llega a Puerto Príncipe, la capital.
No se si será esta la razón, pero para mí, el
impacto con la realidad de Haití ha sido muy fuerte. El calor, la pequeña orquesta caribeña que
acompañaba a los viajeros a través del área de llegada del aeropuerto, la confusión enorme que reinaba sobremanera,
la sonoridad de la lengua haitiana -el criollo, el tráfico en la ciudad, las
calles angostas y congestionadas, las señales aun evidentes del terremoto, las
carpas que se atraviesan en nuestro viaje hacia el convento que nos ha hospedado,
todo era fuente de emoción profunda que me ha impactado, pero que no alcanzo a
definir ni a asumir.. Las emociones se
magnifican después de la visita de las personas, que estaban por todas partes,
de las sonrisas y del calor con el cual fuimos recibidos por nuestros hermanos
franciscanos seglares y la acogida de la fraternidad de los frailes que nos han
hospedado. Me parecía estar viviendo un
sueño que me producía una especie de vértigo.
Así, también para ayudar a los demás, buscaré
como con un flash, respetar la cronología de la visita, para iluminar las situaciones particulares y
ayudar a tener una imagen más clara de la situación así como yo la he visto y
me he empeñado al menos durante dos meses, a metabolizar y a ordenar.
Jueves 28 de Julio :
de este primer día me ha impactado
particularmente la llegada a la misión de San Alejandro, nuestra base. La
iglesia y el convento están al pasar un barrio pobre, ahogado en un laberinto de calles estrechas llenas de personas y comerciantes.
Para poder entrar en el patio del convento, con paciencia, hay que esperar que
algunos vendedores que tienen los bancos frente al portón, los quiten y nos
hagan espacio para pasar. Apenas pasamos, todo lo vuelven a poner como
al principio. Al llegar a la habitación, me atrae ver por la ventana y veo un estadio,
ciertamente un pequeño estadio en la misma calle por donde pasamos antes. De
nuevo otra vez, los vendedores han cerrado sus bancos y su mercancía, y los
niños del barrio han diseñado un campo de football
para disputar una partida a la cual asisten, con un gran alboroto, centenares
de espectadores. Si llega un auto, bien,
el chofer y los eventuales pasajeros, esperan que todo termine y que la calle vuelva
a ser transitable, y se unen a los fanáticos.
Viernes 29 Julio :
Visita al Seminario diocesano donde, luego del
terremoto, habita el Obispo Mons. Guire Paulard. Egli. Durante el breve tiempo del encuentro que ha
estado muy concreto, ha propuesto a la
Orden Franciscana Seglar dos tipos de servicios: el primero en las cárceles, que él
define de este modo, Haití es un
infierno, las cárceles son el infierno del infierno. – El segundo en defensa del ambiente.
El ambiente está de hecho profundamente herido,
desfigurado y explotado, y el concepto de respeto del ambiente es totalmente
ausente en los haitianos. Al lado de las carpas que se extienden por
kilómetros y kilómetros, que hospedan a los damnificados del terremoto, y en
los barrios que existían aun antes, la acumulación de residuos y plásticos es
enorme y los olores son fuertes, aun mas alimentados por una temperatura de
40°C que los hace percibir desde lejos.
Sábado 30 de julio :
Acompañando al P. Columbano,
OFM, asistente nacional de la OFS, entramos
en el barrio próximo a la capilla San Alejandro. Para mi es casi imposible poner en palabras
lo que hemos visto. Barracas
pequeñísimas hacinadas, callejuelas donde se camina con dificultad, con
alcantarillas abiertas, vida y trabajo al aire libre, pero todo visto con grandísima
dignidad. Quien trabaja,
muestra su bodega y cuanto produce, con orgullo. Se ve la admiración y un gran sentido de
impotencia frente a lo que se puede o se debe hacer. Saliendo del barrio se encuentra un espacio vacío
pero aun lleno de escombros. Debajo del mismo han encontrado la muerte más de
50 personas! No hay palabras sino silencio y oración que ayuda a superar la sensación de vacío
y de impotencia que tanto dolor y tanta pobreza provocan..
Luego impacta fuertemente el monumento al
recuerdo del terremoto. Una Virgen, que
sobresale alto abrazando con su manto la tierra, que sostiene en su regazo el
Niño y de cuyos grandísimos ojos salen como dos grandes lagrimas. Su cara transmite una sensación de
desesperación y de dolor muy profundo, que no puede ser consolado. Creo que en esta cara está condensado todo el
drama del pueblo de Haití que vive con la sensación de haber sido olvidado de
todo el resto del mundo.
El valor de la iniciativa del CIOFS, que ha
buscado transmitir a los hermanos y a las hermanas de la OFS de Haití, esta
justamente en esto, en hacerles sentir, la cercanía no tan solo espiritual sino
también física, haciéndoles ver que no están solos, que son parte de una
familia que los ama y que no los abandona.
Un bellísimo momento ha sido la visita al
hospital San Damian, gestionado por la Fundación
italiana Rava (expresión de la ONG “Nuestros Pequeños
Hermanos”) una de las más importantes organizaciones internacionales al
servicio de los niños. También aquí el
Consejo Nacional OFS ha visto una posibilidad de servicio a favor de los más
pequeños y de los más pobres.
Domingo 31 de julio :
La jornada es más tranquila, y en la tarde
vivimos un bellísimo momento de fraternidad y de convivencia en la fraternidad
de San Antonio que tenía un curso sobre el itinerario de la erección canónica. Gran alegría, a pesar de todo, cantos, risas.
Como concluir :
Supongo que la isla de Haití no debe ser toda
como Puerto Principa que es una ciudad caótica, y muy
muy sucia. No
he visto zonas ricas sino más bien una gran caída hacia abajo. Puede ser que no
hayamos tenido modo de visitar los sectores ricos, ya que no hemos salido al
puerto y al mar. Viendo la cantidad de escombros, restos del
terremoto, que todavía llenan la ciudad, la primera pregunta que viene
espontanea es si es que hasta ahora no se ha hecho nada, pero confrontando
aquello que se ve con las fotografías hechas hace un año, se comprende que
mucho se ha hecho y que la situación al tiempo del sisma debe haber sido demasiado
trágica. Los frailes viven entre la
gente, en pobreza, con gran disponibilidad y sensibilidad, aceptando a todos
como hermanos y don del Señor, sin ninguna distinción de credo; en Haití la
mayoría de la población son de la religión Vaudou,
pero con gran atención a las necesidades primarias.
Esta actitud es bien conocida y apreciada, y se
experimenta por el afecto y estima
que las personas y los niños muestran cuando se encuentran en la calle con los frailes. Ellos
merecen nuestra admiración y apoyo, con la oración y con iniciativas concretas.
Las únicas notas coloridas y de la cultura
caribeña visible son los autobuses y los taxis (los taptap),
todos decorados con frases e ilustraciones bíblicas. ¿Y que hay de nuestros
hermanos y hermanas de la OFS? De ellos nos impacta la simplicidad, la pobreza
material pero también la disponibilidad y la atención de uno con el otro. Es una fraternidad muy joven, la OFS nació en
Puerto Principe hace cerca de veinte años, y sus
pasos son aún muy inciertos. La
sensación que yo he apreciado es que son muy felices con este proyecto de
apoyo, sostén y cercanía que la Orden ha creado.
Existe ciertamente muchas dificultades de comunicación, pero sin duda
tienen la certeza de pertenecer a una gran familia que les ama y apoya para
garantizar su seguridad y su crecimiento