POR UNA FIDELIDAD PERSEVERANTE Con este título el Observador Romano del 11 de abril 2010 ha publicado un artículo del Cardenal Franc Rodé, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica, sobre la actualidad de las Constituciones en los Institutos que están subordinados a su dicasterio. Entre estos, como todos sabemos, está también la Orden Franciscana Seglar. Por esta razón me parece útil presentar a todos los hermanos y hermanas esparcidos en el mundo un extracto de esta intervención, tan autorizada y tan útil, para la consolidación y el crecimiento de nuestras fraternidades. En vista de un proceso de revitalización y de recalificación de los Institutos, que permanecen fieles a la inspiración originaria, el Cardenal Rodé sostiene que es necesario una renovada referencia a la Regla y a las Constituciones, que representan el criterio más seguro para buscar formas adecuadas de un testimonio capaz de responder a las exigencias de hoy, porque allí se encuentra el carisma auténtico reconocido por la Iglesia. Es en las Constituciones que encontramos la inspiración y los medios para promover, sea singularmente o comunitariamente, la madurez espiritual y el servicio apostólico, en el surco de la tradición propia y en comunión con la Iglesia. Esta fidelidad pasa a través de la aceptación de las normas constitucionales: ¡no se puede “interpelar”, tomando lo que nos gusta y refutando aquello que puede ser menos conforme al gusto propio! “El carcoma del individualismo y de una mala entendida libertad .escribe el Cardenal – presente en nuestra sociedad muy fuertemente, dañando no solamente la conciencia singular, pero la misma Comunidad e Instituciones, hacen que hoy sea aún más urgente la comprensión del significado auténtico y del valor fundamental de las Constituciones para la vida de un Instituto. En la cultura occidental de hoy o postmoderna, hay casi un culto al pluralismo. Cada uno tiene su propio modo de vivir, una propia manera de pensar, sistemas personales de orientación, diferentes modalidades de acción. También la Regla y las Constituciones son víctimas de una mentalidad similar, por lo cual, normas o disposiciones comunes son miradas con recelo, incluso refutadas como causa de achatamiento y de mortificación de la personalidad individual. El Cardenal Rodé recomienda promover, en el ámbito de la formación permanente, una lectura continua y un estudio profundo del las Constituciones. Y agrega: “Las constituciones no son un libro cualquiera que, por ser importante, termina siempre olvidado en un estante de la biblioteca. Las Constituciones son un libro para tener consigo, para leer, porque en el mismo , no se encuentra una historia ya conocida, sino un proyecto de vida, una llamada divina, que se inicia cada mañana y cuya plena realización exige un camino de fidelidad a Dios y a los hombre en el curso de toda una vida”. Creo que estos puntos de reflexión y estas recomendaciones son muy importantes para nosotros, franciscanos seglares, tanto más que el Cardenal concluye su artículo aludiendo a San Francisco y recordando las palabra que él nos ha dejado a toda la Orden: “Escuchen, hijos del Señor y hermanos míos,/ y presten oídos a mis palabras./Inclinen la oreja de vuestro corazón/ y obedezcan a la voz del Hijo de Dios./ Observen con todo vuestro corazón sus preceptos/ y cumplan perfectamente sus consejos./ Alábenlo porque es bueno,/ y exáltenlo en vuestras acciones,/ porque por esto los mando al mundo entero,/ a fin que den testimonio a la voz de El/ con la palabra y las acciones/ y háganlo conocer a todos/ que no hay otro omnipotente excepto El./ Perseverad en la disciplina y en la santa obediencia/ y cumplan con buen propósito y firmeza/todo lo que le habéis prometido.” |