Circ. 50/02-08
Roma, 6 de enero de 2006
Orden Franciscana Seglar
En la festividad de la Epifanía, con
sentido de profunda adoración y alegría por la manifestación de Jesús al mundo,
vuestros hermanos y hermanas de
Estamos celebrando el Octavo
centenario del nacimiento de nuestra Patrona que esperamos sea para todos
nosotros motivo de reflexión sobre las raíces de nuestra Orden y lo
especifico de nuestra vocación. Este
evento puede y debe ser un estímulo para profundizar en el conocimiento de la
vida de Santa Isabel de Hungría y de Turingia.
Como bien sabéis, Isabel era una princesa de Hungría, nacida en el
1207, hija del Rey Andrea II. Según la costumbre de la época, entre la nobleza
medieval, Isabel fue prometida en matrimonio a un príncipe alemán de Turingia y
cuando tenía 4 años fue confiada a esa Corte, donde fue educada junto a los
otros niños de la familia del “Landgrave” o Gran Conde de Turingia, de la que
formaba parte su prometido. A los 14 años se desposó con Luís IV, Gran Conde de
Turingia con el que tuvo 3 hijos. Enviudó a los 20 años y murió en el año 1231.
En el curso de su breve vida, se hizo disponible para todo el que estuviese
necesitado, los más desamparados, los hambrientos y los enfermos.
La tradición la
hace patrona de toda
El camino
vocacional, consciente y adulto al mismo tiempo, de
Isabel, hoy, nos
interpela sobre nuestra vida matrimonial, de familia, de compromiso con
nuestros deberes profesionales y sociales. Ella que siempre se sintió llamada a
las bodas con el Gran Rey, el más hermoso entre los hijos del hombre”1
vivió su
matrimonio con
Luís, como sacramento de las bodas eternas. Con la ayuda de Dios y del alma compañera
de Luís, su esposo, logró recorrer un camino de santidad en el matrimonio2.
Aunque era la
esposa del Gran Conde (Langrave), practicó una auténtica humildad en el
servicio a los pobres, los marginados, a los más “repugnantes”, incluso
escondiendo su real identidad, sin pretender jamás algún tipo de
reconocimiento.
La profundidad de
su vida espiritual, la ponía no solo en condiciones de ofrecer a Dios espacios
para Su labor en ella, la hacía capaz de compartir con Luís la propia
experiencia y de cumplir en plenitud su misión de esposa, de madre y de
condesa. Solo así se pueden explicar los gestos de conmovedora ternura entre
los dos esposos, referidos por sus sirvientas en el proceso de canonización, y
su capacidad de un diálogo profundo que consentía a ambos sumergirse en el modo
de sentir y de vivir del otro. En esta clave se deben leer e interpretar algunos
episodios legendarios, como el de los panes que se transforman en rosas en el
delantal de Isabel y el del leproso acostado por ella en el lecho conyugal, que
desaparece dejando en las sábanas intactas un extraño perfume...
La escucha de
El Centenario que
estamos celebrando, nos pide a todos los franciscanos seculares prestar una
atención particular a:
ü
Santa Isabel, como una
de las primeras “hijas espirituales” de San Francisco, que hizo “dignos
frutos de penitencia”3. Como ella, tenemos
que seguir la exhortación de S. Francisco para convertirnos en hombres y
mujeres de misericordia, que viven el carisma de la pobreza, de
la humildad, de la contemplación y sobre todo de la
conversión continúa. Isabel supo conjugar estas virtudes que
caracterizan a los hermanos/as de la penitencia.
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1 Salmo 45,3
2
Lino Temperini – Santa Elisabetta d’Ungheria secondo le fonti storiche – Ed.
Franciscanum,2006. Rif.76,77, dalla testimonianza dell’ancella
Isentrude:”Elisabetta fece tutte queste cose e molte altre degne di memoria,
che però qui non voglio riferire, mentre era ancora vivente suo marito, con il
quale visse lodevolmente in matrimonio, amandosi con affetto meraviglioso,
esortandosi a vicenda e incoraggiandosi dolcemente alla lode di Dio e al
servizio degli altri. Suo marito, infatti, benchè dovesse necessariamente
provvedere ai beni temporali secondo le necessità dei suoi principati,
tuttavia, avendo sempre davanti agli occhi il timore di Dio, concesse
segretamente alla beata Elisabetta libera facoltà di compiere tutte quelle cose
che spettano all’onore di Dio, incoraggiandola alla salvezza dell’anima”.
3 Prologo alla Regola OFS, Estorazione di S. Francesco ai fratelli e alle
sorelle della Penitenza.
ü
Santa Isabel, como
testimonio concreto y ejemplar de la misión apostólica a la que también
nosotros somos llamados hoy. Su entrega llena de amor a su vida
matrimonial y familiar, a las quehaceres temporales en su condado, a los
pobres, a los enfermos (especialmente los leprosos), a la gente marginada de
aquel tiempo es un reclamo a todos nosotros a sentirnos interpelados
constantemente por el espíritu de Francisco de Asís, que nos llama a estar
en el mundo, sin ser del mundo, como parte fundamental de nuestra
vocación.
En la vida de Santa
Isabel podemos apreciar algo extraordinario para la cultura de su
tiempo, en la que
las mujeres eran consideradas sobre todo como “portadoras de niños”, o como
mucho, amas de llaves. Mujeres que llevaban una vida de silencio, de pasividad,
de dependencia
emocional y económica, sin que los demás tuvieran en cuenta sus verdaderas
capacidades de pensar y realizarse.
La vida de nuestra
santa patrona, y su espíritu franciscano, constituyen hoy inspiración y reto
para todos nosotros, que desde nuestra identidad franciscana y secular, debemos ofrecer la propia vida a la mejor
causa y responder a los signos de los tiempos, con espíritu de conversión
continua, movidos a dar respuesta activa al requerimiento de nuestra Regla (4)
de “ir del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio”, creando lazos
de amistad y mutua compresión en un mundo de indiferencia y de dominio sobre
las personas más débiles, para que los valores de nuestra vocación brillen con
nueva luz en nuestra vida cotidiana.
Nosotros, vuestros
hermanos y hermanas, miembros de la Presidencia del CIOFS, os invitamos a
profundizar en la vida de Santa Isabel sirviéndoos de los puntos de reflexión y
formación que os estamos facilitando en nuestra página Web, mensualmente,
propuestos por la Comisión del Centenario.
Con fraterno afecto,
|
Encarnación del
Pozo Ministra General OFS
Consejero lengua italiana
Fr. Ivan Matic,
OFM Asistente general
|
Rosalvo G. Mota Viceministro general OFS
Wihelmina
Visser-Pelsma Consejera lengua alemana
Fr. Martín P.
Bitzer, OFMConv. Asistente general
|
Consejero lengua inglesa 1
Louis Hervé Silva Consejero lengua francesa
Fr. Samy Irudaya,
OFMCap. Asistente general |
Lucy Almiranez Consejera lengua inglesa 2
Maria Aparecida
Crepaldi Consejerea lengua portuguesa
Fr. Michael
Higgins, TOR Asistente general |
M. Consuelo de
Núñez Consejera lengua española
Xavier Ramos Consejero de Jufra
Francesco y Anna
Maria Crescenti Secretarios generales
Carlo Cerú Tesorero general |